Proteccionismo argentino

Para hacer frente a los efectos de la revaluación de su moneda, el Gobierno argentino ha decidido cerrar su mercado, impidiendo que los productos que provienen del exterior puedan entrar libremente a la Argen-tina. 
En particular, el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha adoptado una serie de medidas restrictivas a las importaciones buscando evitar que disminuya el superávit comercial, que ha sido pieza fundamental de su modelo económico, pero que se ha estado desmoronando desde el 2009. En ese año, la balanza comercial cerró con un saldo positivo de US$17.000 millones, en el 2010 la cifra disminuyó hasta situarse en los US$11.600 millones, en el 2011 continuó cayendo y se estima que en 2012 puede llegar a un saldo positivo de tan solo US$6.500 millones.
Para evitar esta situación el gobierno ha decidido obligar a las empresas a exportar bienes argentinos por un valor similar a las importaciones que pretendan realizar, estableciendo lo que han dado en llamar el “trueque comercial”.
Igualmente, el año pasado, el gobierno argentino comenzó a administrar las importaciones mediante un sistema de Licencias no Automáticas, sistema en el cual los importadores deben presentar una factura proforma de los productos a importar y el gobierno dispone de 60 días hábiles para responder si acepta o no la solicitud de importación. A través de este mecanismo el gobierno le envía la señal a los importadores de que no aprobara importaciones que superen el 80% del valor de las importaciones que efectúo  la compañía el año inmediatamente anterior. A partir del  1o  de febrero de este año el gobierno estableció un proceso denominado DJAI (Declaración Jurada Automática de Importación), mediante el cual el importador debe presentar una factura proforma y el gobierno en el término de 10 días corrientes decide si aprueba o no dicha importación.
Estas medidas han generado fuertes reacciones de los socios comerciales de Argentina, en especial de Brasil, Uruguay y Chile. Por su parte, la Cámara de Importadores de Argentina (CIRA) ha señalado que entre el 20% y el 30% de las solicitudes de DJAI  son rechazadas y que los permisos son otorgados por Guillermo Moreno, el poderoso Secretario de Comercio Interior, de forma arbitraria.
En el caso del comercio con Colombia, diversas empresas exportadoras han expresado su preocupación por la situación que enfrentan en sus operaciones de venta a Argentina. Ello, a pesar de que las cifras de comercio son ampliamente favorables a la Argentina. De acuerdo con las cifras correspondientes al año 2011, las exportaciones de Colombia al mercado argentino llegaron a los 301 millones de dólares, mientras que las importaciones provenientes del país gaucho ascendieron a US$1.872 millones, con un claro superávit de US$1.571 millones en favor de Argentina.
El tratamiento que el gobierno argentino le está brindando a las solicitudes de importación de productos colombianos no se compadece con esta realidad.
Uno de los principios sobre los que se basa la relación comercial entre los países es la reciprocidad y en este caso Argentina lo esta violando, por ello Colombia debe buscar su restablecimiento o pasar a su aplicación con base en el trato que su socio le esta otorgando.