¿Qué vamos a exportar?

El Gobierno Nacional ha anunciado que después de los TLC con Canadá, Estados Unidos, Unión Europea y Corea, vienen negociaciones con otros países como Japón, Costa Rica, República Dominicana y el cierre de estas con Turquía. Además se exploran las posibilidades para iniciar conversaciones con China y Australia; así mismo en el horizonte aparecen países como Rusia, Sudáfrica y Kenia, con los cuales igualmente se quiere negociar.  

Así, en el curso de unos pocos años, Colombia pasará de ser un país sin mayor vinculación con la economía internacional a ser una economía totalmente abierta e integrada a las corrientes del comercio internacional. Ante esta perspectiva, la pregunta que surge es, ¿qué vamos a exportar a estos nuevos mercados? ¿Cuál es la oferta exportable que Colombia liderará frente a mercados tan diversos y con patrones de consumo tan diferentes al de los Estados Unidos, que ha sido, hasta ahora, el determinante de nuestra estructura productiva? Porque lo cierto es que la oferta exportable de Colombia se ha concentrado fundamentalmente en productos minero – energéticos, los cuales ya alcanzan el 70% del total de las exportaciones y los cuales para su comercialización en el exterior no requieren del desarrollo de herramientas como los TLC.

Infortunadamente, la oferta exportable no surge espontáneamente, es preciso crear el ambiente favorable y enviar las señales precisas que propicien su desarrollo. En el pasado reciente hemos visto cómo en materia de inversión el tema de seguridad resulta determinante, por ello es preocupante que la percepción de los colombianos en este asunto sea que la situación se está deteriorando y que nuevamente aparecen prácticas que se consideraban totalmente abolidas y desaparecidas para siempre.

Igualmente resulta fundamental contar con unas reglas de juego transparentes y estables que permitan evaluar desde el punto de vista empresarial, los riesgos y beneficios que los proyectos conllevan. Así mismo, la política tiene que ser explicita. Se requiere que el país cuente con una política productiva que permita sincronizar la actuación de las diferentes entidades del estado.

A este respecto, convendría hacer una evaluación de la política de transformación productiva diseñada en la administración anterior y a la cual se le ha dado continuidad en el gobierno Santos, pues ella a todas luces resulta insuficiente para las necesidades y la urgencia que tiene el país de potenciar su oferta exportable.
En el Plan Nacional de Desarrollo, el Gobierno del Presidente Santos había establecido las cinco locomotoras que jalonarían el desarrollo económico del país.

Infortunadamente, después de dos años, no se percibe que ellas hayan arrancado y se podría estar perdiendo la oportunidad de sembrar productivamente la bonanza minero energética que ha vivido el país por cuenta de la gran demanda que por estos productos ha tenido la economía internacional.

Sin embargo, aún estamos a tiempo de impulsar una gran política productiva que apoyada en el mercado interno permita la génesis de una nueva oferta exportable de bienes y servicios orientada a los mercados internacionales.

Si ello no es así, podríamos correr el riesgo de tener unos TLC de una sola vía, por la cual los empresarios traigan, para su comercialización en el país, aquellos bienes que antes producían y los cuales ahora simplemente resulta mas beneficioso importar para su venta en el mercado local.