Reflexiones sobre el mercado laboral

En días pasados, Clara López afirmó que "las utilidades de las empresas suben por el ascensor y los salarios por las escaleras", debido a que según el informe de la Superintendencia de Sociedades las utilidades de las compañías crecieron 31% y los salarios solo 5,8%; este tipo de afirmaciones que son un juego de palabras acomodando cifras a favor de las agendas propias es tan peligroso como temerario.

Según el mismo informe, el ROE de la empresas fue de 8% y el ROA de 6,8% (y en 2010 fueron de 5,8% y 4,8% respectivamente), mostrando que la rentabilidad del patrimonio y los activos esta un poco por encima del DTF y muy por debajo de otras inversiones más rentables en el mercado como las acciones.

Pese a esta decisión de inversión, la industria movió el empleo en el año pasado. El empleo en 2011 creció un 4,2%, la industria creció su ocupación permanente en un 3,6% y si bien el salario mínimo aumentó su capacidad de compra en un 0,57% cabe hacer un análisis más profundo que la comparación entre escaleras y ascensores.

En 2011 la demanda laboral pudo absorber más de 800.000 empleados nuevos, que si el aumento salarial hubiera sido superior al 4% como lo fue en 2011 no hubiese sido posible, porque el tema no es aumentar el salario de una persona, sino el de 20 millones de personas. Gracias a esta decisión se logró que los indicadores laborales en relación con la dependencia familiar mejorarán mucho: en diciembre de 2010 habían 1,58 personas empleadas por hogar y de cada salario se financiaban 2, 27 personas, en 2011 los indicadores pasaron a 2,17 y 1,65 respectivamente, reduciendo la dependencia laboral en el ingreso de los hogares y mejorando la calidad del mismo.

Todos queremos que la calidad de empleo y del monto salarial sea distinta pero esto no se logra de la noche a la mañana, más cabe resaltar el esfuerzo de la industria y del comercio de subir el salario un 5,78% para 2012, apalancado en su crecimiento de ventas y no de utilidades, porque lo relevante es la dinámica del mercado para sostener la mano de obra ocupada por el crecimiento de la demanda y no las eficiencias que se logren en el proceso.

Es fácil decir que subamos más los salarios, pero eso beneficia a los empleados y no fomenta la creación de empleo, porque lo convierte en un activo más costoso y forza a la especialización en capital de las líneas industriales; por esto es poco defendible la tesis sobre el aumento del salario como mecanismo para dinamizar la demanda interna, ya que a un cierto nivel de aumento lo que se causa es que el precio relativo de los salarios sea muy costos y lleva a la industria a mirar alternativas como producir en otros países.

Colombia debe comenzar a repensar muchas de sus posiciones sobre política económica donde por diversas razones se ha beneficiado a unos pocos y se ha castigado a muchos; alto salarios generan menos empleo y menos utilidades, generando un mercado menos competitivo en mundo interconectado. Sin duda, el salario es el costo del activo más importante de la industria, pero este activo debe tener retornos eficientes para asegurar el sostenimiento de la misma o de lo contrario no habrá empresas que demanden mano de obra.

Así el empleo y el salario en Colombia han mejorado, y sin duda están subiendo por la escalera, lentamente y fortaleciéndose, mientras las utilidades subieron rápidamente, pero igualmente pueden caer y esta dinámica no puede poner en riesgo al empleo y al salario, porque el riesgo lo asume el capital; por esto esta vez estoy de acuerdo con Clara López en su afirmación, pero no en su análisis.