¿Se agotaron las herramientas monetarias?

La economía global está entrando en un estancamiento peligroso, que se ve más preocupante aún por la falta de herramientas de política económica que se puedan implementar en el corto plazo.

Por un lado está el alto déficit mundial que frena las intenciones de políticas fiscales expansivas en algunas regiones como la Unión Europea, Estados Unidos y Japón. Es decir, se están aplicando políticas fiscales contractivas en países desarrollados con bajas tasas de crecimiento. Esto significa echarle  leña al fuego del estancamiento.

Si por un lado, las recomendaciones Keynesianas de expansiones fiscales no se pueden utilizar por la “austeridad” mundial, por otro lado, está la tesis de Friedman de que las expansiones monetarias solo producen inflación en el largo plazo.

Pero si se analiza el estado actual de las economías desarrolladas pareciera que el postulado de Friedman: “La inflación es un fenómeno puramente monetario”, no se está cumpliendo. Aún peor, las grandes expansiones monetarias de los últimos años no han incentivado el crecimiento de las economías en el corto plazo y la inflación está controlada (a no ser que se disparen los precios del petróleo).

Veamos el caso de Japón: grandísimos estímulos monetarios desde la década de los noventa del siglo pasado, que se aumentaron aún más después del terremoto del 11 de marzo de 2011. La emisión de yenes, después del terremoto,  llegó a la  bobadita de 25 trillones, lo que generó una revaluación en el corto plazo y una fuerte caída del índice Nikkei 225.

Esas enormes expansiones monetarias han hecho que la deuda japonesa como porcentaje del PIB, esté cercana al 200% (la más alta del mundo). Pero para Japón no ha sido tan grave como para los países de la Unión Europea, por la sencilla razón de que la deuda nipona le pertenece casi en un 90% a ciudadanos y empresas japonesas (inversores), mientras que la de los países de la Unión Europea pertenece en su gran mayoría a inversores extranjeros. Que no perdonan.

Lo irónico del asunto en Japón es que, en lugar de inflación, la economía se encuentra peligrosamente cercana a la deflación, que puede ser peor que la inflación. Y ¿Qué pasó con la teoría de Friedman?

Las tasas reales de intervención del Banco Central Japonés están en cero, por lo que la única opción monetaria es imprimir para incentivar la economía. Y ¿no es esto la “trampa de la liquidez” que anticipó Keynes? Que es la misma trampa de liquidez que está afectando a Europa y a Estados Unidos.

En Estados Unidos la cuestión no ha sido muy diferente. Las expansiones monetarias denominadas: Quantitative Easing I y II (QE I y II), no han incentivado el crecimiento económico ni tampoco han creado gran inflación, y ¿no era un fenómeno puramente monetario? Una posible tercera expansión (QE III) va a tener menores efectos que las dos anteriores en el crecimiento, pero igual la inflación está controlada y las tasas de intervención cercanas a cero.

Por el lado de los países de la Unión Europea la cuestión no es muy diferente y se agrava el asunto con la camisa de fuerza que representa la moneda única, el euro. La Troika dice que la austeridad fiscal es el camino mientras las políticas monetarias expansivas tranquilizan a los mercados y salvan al sector financiero. Pero las enormes expansiones monetarias no le han hecho ni cosquillas al crecimiento y al empleo.

Entonces la pregunta es ¿Se están acabando las herramientas de política monetaria en el mundo desarrollado?

Una posible solución a los problemas de la trampa de la liquidez viene del Banco Central de Inglaterra (BCI). No teniendo más opciones, el BCI está pensando en dirigir las expansiones monetarias hacia ciertos sectores que incentiven a la economía real del país, para generar crecimiento económico y empleo. Pareciera que no hay más opciones en cuanto a decisiones de política monetaria.

El peligro para los emergentes es que se está acercando a los problemas del mundo desarrollado. Veamos Colombia, la tasa de intervención estuvo en 10% hace unos años, con esta tasa había margen de maniobra. Luego bajo para volver a aumentar al 5,25%, pero volvió a bajar al 5% en la última reunión del Banrep por temores a una recaída económica. ¿Nos estaremos acercando a la trampa de la liquidez?