Señales para estar alerta

Se está viviendo una especie de ola de alarma sobre los indicadores del estado de nuestra economía doméstica por factores externos, mientras a nivel local las cosas se ven difíciles.

Por fuera nos amenaza la mala racha de la Unión Europea, el que Estados Unidos todavía no alcanza un buen dinamismo y los temores sobre un menor crecimiento del gran comprador que ha sido China.

Como prueba de ellos se destaca que hasta abril de 2012, las remesas de colombianos trabajadores en el exterior bajaron a US$1.301 millones, frente a US$1.316 millones en el mismo periodo del 2011.

Según el Centro de Investigación y Cooperación Especializado en Remesas de Inmigrantes, Remesas.org, por los problemas de desempleo en la Madre Patria, Estados Unidos repuntó en giros con US$326,9 millones a marzo.

Tal vez por esta reducción en las remesas, la Superintendencia Financiera de Colombia acaba de alertar sobre un notable deterioro de la cartera de consumo del 40% a marzo del 2012, frente a un crecimiento de la cartera de 31,2%.

A nivel local, crecen al 50% los endeudados con tarjetas de crédito y hay expectativa sobre los precios del petróleo porque Ecopetrol pesa mucho en nuestra Bolsa de Valores y podrían bajar los ingresos por exportaciones de crudo si el  petróleo sigue cayendo.

El crudo subió en Nueva York la semana pasada, pero esto podría cambiar por los problemas en Irán, pues casi el 35% del tráfico marítimo petrolero mundial se da en los países del Golfo pérsico y si hay inestabilidad se afecta el mercado.

La desaceleración de la economía colombiana va muy rápido, tal como lo advirtió el Banco Mundial por la pérdida de dinamismo en el sector productivo.  
En este diario les hemos mostrado también algunas cifras que vale la pena recabar: como la caída del crecimiento del PIB del primer trimestre a 4,7%, frente a 5% del mismo periodo de 2011.

Con sabor agridulce registramos que la inflación de 0,30% del IPC se elevó anualmente en mayo a 3,44%, aunque para bien de muchos el desempleo bajó al 10,7% frente a 11,2% de igual mes de 2011. Todo porque los hoteles están contratando más empleados.
Pero ojo que de la mano de cifras positivas también hay alertas para pensar. Los ingresos de los hoteles subieron un 16,7%, al igual que las importaciones de manufacturas en 10,1%.

Este crecimiento de las compras externas y el incremento en la ocupación e ingresos hoteleros podría señalarnos un camino tortuoso, en contra de nuestra propia cultura productiva, aunque siempre son bienvenidos los buenos negocios en todos los sectores.
Estaríamos perdiendo nuestra vocación, abandonando años de experiencia en producción y exportaciones, para dedicarnos a ser buenos compradores y sólo vivir del turismo.

Lo grave es que incluso para este negocio se necesita una buena infraestructura y si la locomotora se paró, a dónde nos lleva esa trocha, porque tampoco tendremos vías para hacer turismo o traer de los puertos los productos que compramos en el exterior. Ahí va la preocupación porque, con todo, la economía va bien, pero perdiendo dinamismo.