Sombras en el mercado laboral chino

Todos los grandes imperios a través de la historia han surgido gracias al yugo sobre miles de trabajadores y esclavos. Detrás de la construcción de las maravillas del mundo como la muralla China, las pirámides de Egipto, el acueducto romano, o en América las grandes construcciones de los imperios Maya, Azteca e Inca, entre muchas otras demostraciones de grandeza, está la explotación de millones de trabajadores y en la mayoría de casos de millones de esclavos.

Aunque en la historia moderna China la cuestión no es tan extrema, detrás de su exponencial progreso está el "trabajo de hormigas" de millones de migrantes chinos. El éxito chino y el de grandes multinacionales de muchos países se le debe al trabajo diario, no muy bien remunerado, de millones de jóvenes chinos, que buscando un mejor futuro se desplazan de las zonas rurales a las ciudades.

Muchísimas ciudades chinas funcionan como enclaves industriales, donde empresas y multinacionales, tanto de China como del resto del mundo, producen muchos de los bienes que son consumidos en este planeta tierra. Ese es el capitalismo, las empresas buscan maximizar ganancias y obviamente buscan manufacturar sus productos, con alto valor agregado, donde los costos de producción son mínimos.

El costo laboral en China es de los más bajos a nivel mundial. ¿Es bueno o es malo? Pues son las leyes del mercado, en este caso del mercado laboral, que ante la globalización se ajusta a las leyes de la oferta y la demanda.

A mayor oferta laboral los salarios disminuyen. China, aunque tiene estrictas políticas de control de natalidad, incluido el aborto legal, tiene una enorme población que facilita reducir costos laborales para las grandes empresas manufactureras tanto chinas como del resto del mundo, por su enorme población.

Una brillante ciudadana chino-americana y corresponsal de The Wall Street Journal en China, Leslie T Chang, describe en su libro "Factory Girls: From Village to City in a Changing China", la odisea y las condiciones laborales que enfrentan millones de niñas chinas que migran de las pequeñas villas a las ciudades buscando un mejor futuro.

Chang evita hacer juicios de valor sobre las condiciones laborales de las jóvenes migrantes chinas, porque cree que más allá de los bajos salarios está la transformación personal que experimentan las jóvenes migrantes en una China cambiante. Para los jóvenes chinos, tanto hombres como mujeres, no es una opción quedarse en sus pueblos donde hay pocas oportunidades de trabajo y de progreso, por lo tanto migran a las "instantáneas ciudades" del sur de China como Dongguan, descrita por Chang en su libro Las grandes empresas del sector manufacturero chino pagan salarios muy bajos, mientras las multinacionales extranjeras pagan salarios un poco más altos, aunque siguen siendo bajos en el contexto mundial.

Lo que significa esto es que el "outsourcing" en China es una de las causas de las altas tasas de desempleo en otras partes del mundo, como Europa, Estados Unidos y América Latina. Algunas empresas colombianas también tienen outsourcing en China, especialmente las manufactureras. Recientemente se han desatado escándalos por el suicidio de trabajadores en Foxxcon, una empresa Taiwanesa que fabrica partes tecnológicas en China para empresas tan reconocidas como Apple y Hewlett Packard.

Las conclusiones son que el estrés y la tremenda presión laboral en Foxxcon, son la causa del suicidio y del intento de suicidio de varios trabajadores. Se cree inclusive que los trabajadores reciben maltratos físicos. Miles de empresas occidentales fabrican en China y necesitan los bajos costos laborales para mantener sus grandes ganancias.

Pero, ¿A qué costo social y laboral en China? Multinacionales de la talla de Volskwagen, Boeing y Microsoft fabrican en China a bajos costos laborales. Recientemente Nokia, la gigante empresa tecnológica de Finlandia, anunció el cierre de sus fábricas en México, Finlandia y Hungría, para trasladarlas a China y otros países asiáticos. El gran progreso chino y las grandes ganancias de muchas multinacionales se deben a la explotación y a la "ilusión laboral" de millones de jóvenes migrantes chinos.