Un mundo de relaciones

Una economía globalizada tiene muchas ventajas teóricas: aumenta el comercio mundial, se mueven grandes flujos de capitales y de inversión por todo el globo, y hay mayor información en todos los sectores de las economías, entre otras. Pero,  también tiene sus desventajas, sobre todo cuando las tasas de cambio son fluctuantes o flexibles, y determinadas por el mercado o por los flujos de capitales que se mueven de un lado a otro en este planeta. Entonces las decisiones de política fiscal o monetaria en los países desarrollados afectan a los países pequeños como por ejemplo Colombia.

La actual revaluación (apreciación) del peso, frente al dólar y al euro, es la respuesta de los enormes flujos de liquidez en dólares y en euros que la Reserva federal (FED) y el Banco Central Europeo (BCE) han emitido para salvar al sector financiero y a sus economías después de la crisis financiera del 2007-2008 y en la actual crisis de la zona euro.

Gran parte de esa liquidez no ha incentivado al sector real en las respectivas economías, sino que se ha utilizado en especulación mundial. Tiene su lógica, para los grandes bancos en los países desarrollados no es tan buen negocio el crédito que fomenta el consumo he incentiva la inversión de las empresas, mientras que la especulación en monedas, acciones y commodities puede ser mucho más rentable, aunque también más riesgosa.

Esa especulación  mundial es la que mueve las bolsas de valores del mundo y la que fomenta la volatilidad en los precios de las acciones, en las tasas de cambio y en los precios de las materias primas.

Pero también hay otro tipo de relaciones económicas que no son tan evidentes y que a la larga son las que en el futuro moverán las relaciones entre regiones y entre países. Por ejemplo, Estados Unidos es gran consumidor de los baratos productos chinos, pero a su vez China es poseedor de gran porcentaje de los bonos de deuda del país del Tío Sam.

Estados Unidos y China son mutuamente dependientes, ya no importan las ideologías sociales y económicas, la cuestión es que "yo te compro y tú me prestas" es la filosofía moderna en una economía globalizada. Otro ejemplo claro se da con los recursos naturales, la cuestión es quién los tiene y quién los necesita.

Un ejemplo claro es la dependencia europea del gas  y del petróleo provenientes de Rusia. Los fríos inviernos europeos serían una catástrofe sin la calefacción que proporciona el gas ruso. En este caso las ideologías sociales y económicas tampoco importan, aquí se cumple que "tu tienes lo que yo necesito, entonces no me importa tu ideología social y económica mientras me vendas".

Otro ejemplo es la relación entre Venezuela y Estados Unidos: la petrolera venezolana Pdvsa tiene su brazo refinador Citgo en el sur de Estados Unidos y posee más de 13.000 bombas de servicio que surten a los estados del sur. Al igual que en los casos anteriores no importan las ideologías y Estados Unidos prefiere, por ahora, no pelear con Hugo Chávez.

Por el lado del petróleo de Medio Oriente y del norte de África la cuestión es parecida, Francia e Italia necesitaban del petróleo de Libia y no les importaba el comportamiento de Gadafi, mientras los proveyera de petróleo. Cuando vieron complicada la cosa con los rebeldes, pues los apoyaron a través de la Otan y esperan seguir importando petróleo de Libia.

Por otro lado, las gigantes reservas de petróleo y de gas en Irán han hecho que el posible conflicto entre Israel e Irán sea manejado ahora con mayor diplomacia  por las organizaciones multilaterales. El petróleo iraní, pero sobre todo su reserva de gas podría suplir a todo el medio oriente, incluido Israel.

Igual que en los casos anteriores, aquí la religión y los odios religiosos no están por encima de los intereses económicos y sociales. En un mundo tan inter-dependiente en lo económico, las ideologías económicas y religiosas no siempre importan, mientras alguien tenga lo que yo necesito.