Volatilidad

 

Cuando éramos niños nos enseñaron a tenerle miedo al "chucho" una palabra que significaba que el mismo diablo rondaba la esquina, pero ahora que somos grandes lo que tiene azotado en pánico a los mercados es la "volatilidad" una palabreja que a todos nos aterra.
 
La volatilidad es el fenómeno que lleva a que las acciones sufran, los precios cambien bruscamente, sin aparente razón, y ante todo, que nadie tenga a ciencia cierta seguridad de si podrá confiar a corto o mediano plazo en las inversiones. Todo un lío.
 
Sobre la situación en Europa, nuestro joven ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, pronunció esta palabreja al denominarla "turbulencia financiera" y agregó que como allá las cosas no pintan claras, pues acá debemos prepararnos para esa volatilidad.
 
Entre ires y venires de tanto analista, se da por descartado que por esa volatilidad, la economía colombiana puede desacelerarse en 2012 y así la crisis europea se sentirá con todo en nuestros resultados del próximo 2013. Ni Estados Unidos se salvará del fenómeno.
 
Por causa de esa volatilidad es que los analistas económicos tienen los ojos puestos en el informe sobre el Producto Interno Bruto, PIB, del primer trimestre de 2012, que se conocería este 21 de junio, ahí se sabrá qué tanto nos afectará la palabrita esa.
 
El Banco Mundial sigue dando palo con el mismo tema y aseguró que países en desarrollo, como lo es Colombia, deberán enfrentarse a tiempos difíciles con crecimiento más débil.
 
Los cálculos más optimistas hablan de una desaceleración en el crecimiento de nuestros países del 6,1% en 2011; a un 5,3% en 2012; del 5,9% en 2013 y a un 6% en el 2014, pero habrá que esperar que la "volatilidad" defina su rumbo, todo puede esperarse cuando la incertidumbre ronda nuestras finanzas por el vaivén de la Unión Europea.
 
Hay cábalas sobre la posible depreciación del euro frente al dólar, que a su vez ataca la valorización del peso pero aunque suena bien para los exportadores, eso es harina de otro costal.
 
Otro gallo cantaría si toda esta incertidumbre nos hubiera cogido mejor preparados en materia de infraestructura. Ahora estamos con el lío del concepto del Consejo de Estado según el cual el proceso en que venía ISA para construir las llamadas Autopistas de la Prosperidad se quedó en el aire.
 
Es decir que habrá que repartir de nuevo las cartas y convocar a licitación. Un convenio interadministrativo de Gobierno no satisfizo a la Justicia, y mientras,  seguimos atascados entre montañas y pésimas vías.
 
El Gobierno apuesta a que las licitaciones arrancarán en seis meses, pero ¿quién nos garantiza que finalmente no hayan más torpedos contra el avance en infraestructura? Aclaramos que, por supuesto, somos respetuosos y acatamos las decisiones de la justicia, de lo que nos quejamos es de que parecemos asustados con el cuero del tigre. 
 
Para mejorar nuestra competitividad e infraestructura todo está listo y no es falta de plata, es que con tanto vaivén o "volatilidad" en las decisiones sobre las obras, empieza uno a pensar que quizás seguiremos atacados.
 
Ese terror que nos produce la palabreja como el "chucho" que nos asustaba no debería tenernos atorados, hasta el Papa dijo que el diablo no existe, nosotros seguimos aterrados y la volatilidad sigue haciendo de las suyas.