Wall Street: burbuja o consolidación de la red social

Si Mark Zuckerberg, el CEO de la red social Facebook y dueño de un cuarto de las acciones, finalmente hace realidad el deseo de sus empleados de sacar la compañía a cotizar en la bolsa y si lo que los analistas de la industria estiman acerca del posible valor de la misma es cierto, este ‘IPO’ como se conoce por sus siglas en inglés (‘Initial Public Offering’), no solamente hará millonarios a varios empleados e inversionistas sino que hará que la compañía pase a la historia como uno de los ‘IPO’ que más dinero ha recaudado, sumándose a empresas del mundo real de la talla de AT&T, General Motors y Visa.Según se especula desde hace varios meses, en su salida inicial, Facebook podría llegar a recaudar entre US$5.000 millones y US$10.000 millones por el 10% de las acciones, casi seis veces más que lo obtenido por Google en su estreno en la bolsa en 2004, justo el mismo año en que Facebook fue fundada.Según un reporte reciente de la compañía, 10% de los habitantes del planeta tierra somos usuarios de Facebook, lo cual refleja su rápido crecimiento y al mismo tiempo el inmenso potencial de penetración en los próximos años. Hoy en día, Facebook es el cuarto portal de internet, por detrás de Google, Yahoo y Microsoft según su número de visitas únicas; sin embargo, la red social lidera el mercado en términos de ingresos publicitarios por los llamados ‘display ads’, unos pequeños avisos que aparecen en la pantalla durante la navegación del sitio.Facebook, a diferencia de varias de las últimas sensaciones tecnológicas en salir a bolsa, como LinkedIn o Groupon, cuyos mercados objetivos son más pequeños y cuyo potencial de penetración tiene limitaciones de infraestructura económica y financiera en países emergentes, tiene un potencial de acceso en estos países y se expande en paralelo junto con el crecimiento del acceso a internet. La pregunta que muchos nos hacemos, particularmente los que sentimos que Facebook no percibe ningún ingreso de nuestro bolsillo, es cómo se puede justificar una valuación astronómica y de donde vienen los ingresos de la compañía. Gracias a ciertas regulaciones financieras de la SEC (‘Securities and Exchange Commission’), la entidad del gobierno estadounidense que regula la industria de valores, cuando una compañía privada tiene más de US$10 millones en activos y el número de accionistas supera los 500, está en la obligación de registrar sus acciones y presentar un reporte financiero al igual que lo haría una que cotiza en bolsa.Todo indica que ese momento le ha llegado a Facebook y de una u otra manera, en cuestión de semanas el público tendrá acceso a muchos de los detalles de su modelo financiero y comercial, que hasta ahora son desconocidos. No es un secreto que actualmente Facebook obtiene sus ingresos a partir de dos clases de servicios fundamentales: la publicidad ‘online’ que se dice representa más de 85% de los mismos y una moneda virtual conocida como ‘Facebook Credits’, que los usuarios utilizan para comprar juegos y bienes dentro de las aplicaciones de la red social y que tiene el potencial de convertirse en un mecanismo de pago para contenidos como música y video.Un ‘IPO’ transforma una compañía fundamentalmente, ya que la necesidad de reportar sus actividades trimestralmente y apegarse a las regulaciones, implica cambios estructurales particularmente para empresas que nacieron ‘en un garaje’ o que han experimentado crecimiento exponencial en corto tiempo. Cotizar en bolsa por un lado permite el acceso a capital y permite a los fundadores y a empleados monetizar el esfuerzo y compromiso que le han entregado a la empresa, sin embargo si el ‘IPO’ no cumple con las expectativas financieras del mercado, todo puede volverse en contra de la misma. En el caso de Facebook, la expectativa es inmensa, debido al potencial del ecosistema que ha creado, el cual algunos asemejan a una especie de ‘Internet paralelo’. De todas maneras hay mucho trecho entre el anuncio de salida (el momento en que se registra la forma ‘S-1’ ante el SEC) y la oferta formal, perfectamente pueden pasar meses entre los dos eventos e incluso nunca consumarse. Habrá que esperar unos años para ver que le depara el destino y si cumple con las expectativas o como otros un poco más escépticos piensan, llegue a convertirse en la versión 2.0 de la burbuja del internet que vivimos a principio de este siglo.Javier VillamizarAnalista