Y el Banrep salió de compras

La semana pasada resultó turbulenta para el Banco de la República. El anuncio, previsible, del incremento en las tasas de interés, desató protestas de algunos sectores gremiales e incluso gubernamentales. Por ejemplo, el ministro de Agricultura se puso el sombrero de floricultor y mostró su desacuerdo con las medidas monetarias. La queja más frecuente fue que el aumento de las tasas acentuaría la revaluación del peso.

Hacia el final de la semana el Banco anunció compras de al menos US$20 millones durante al menos tres meses. No está claro si el Banco tenía planeada esa intervención o si esta resultó una respuesta a los clamores gremiales. Pero la secuencia de eventos hace pensar que se trata de lo segundo.

En esta coyuntura surgen de nuevo dos preguntas perennes. La primera, si en efecto los diferenciales de tasa de interés de intervención afectan la tasa de cambio, como la afirmaban los gremios en su protesta de la semana pasada. La segunda, si la intervención cambiaria tiene algún efecto sobre la tasa de cambio.

 Un reciente estudio de dos economistas del FMI, Adler y Tovar, da luces sobre ambas preguntas. Los autores estudian el efecto de intervenciones cambiarias sobre la tasa de cambio en quince países emergentes, incluyendo Colombia. Sobre la primera pregunta, la respuesta va en contravía de las quejas gremiales. Los diferenciales de tasas de intervención de los Banco Centrales tienen poca relevancia para explicar el comportamiento de la tasa de cambio. Sobre las intervenciones cambiarias como la anunciada por el Banco, su efectividad parece, en el mejor de los casos, débil.

Los autores encuentran que intervenciones en el mercado cambiario no afectan la tasa de apreciación.
El asunto es particularmente llamativo porque el estudio no busca identificar efectos de largo plazo sino que se centra en el efecto en la semana de la intervención.
Dicho de otra forma, la intervención no frena la tasa de apreciación ni siquiera en la semana  en que esta ocurre. Los autores encuentran que la intervención solo afecta la velocidad de la apreciación. En números redondos, para el caso de Colombia, una intervención de US$30 millones, reduciría la velocidad de la apreciación en 0,2 por ciento, durante la semana de intervención.

Un efecto pequeño.  
El estudio ahonda en dos aristas. Por un lado, mira si la apertura de la cuenta de capitales tiene algo que ver que la efectividad de la intervención. Por otro, mira si el tipo de intervención (por ejemplo si es sorpresiva o anunciada) hace alguna diferencia. Sobre el primer punto, encuentra que en países con cuentas de capitales más abiertas (como Colombia) el efecto de la intervención es más pequeño. Sobre el tipo de intervención, el estudio no encuentra que sea un factor determinante de la efectividad de esta.

El hecho de que el Banco haya escogido anunciar compras durante tres meses tiene el mismo efecto que hacer esas compras por debajo de la mesa. Total, para alegría de los gremios, el aumento de la tasa de intervención no debería tener, de acuerdo a las lecciones del estudio de marras, mayor efecto sobre la apreciación del peso. Pero para tristeza de los mismos gremios, las compras de dólares anunciadas tampoco tendrán mayor impacto. Al final, la rentabilidad del negocio exportador-como la de casi cualquier otro negocio-depende de su propia productividad, no de la fluctuación de corto plazo de la tasa de cambio ni de los salvavidas del Banco Central.

Aquellos que tienen las ventas concentradas en unos días (como los floricultores con San Valentín), pueden combinar sus estrategias de aumentos en productividad con cubrimientos cambiarios que los protejan de cambios súbitos en la tasa de cambio en las fechas que les atañen. No hacerlo y luego pedirle al gobierno socorro, es irresponsable. La política monetaria está al servicio de todos los colombianos, no de unos pocos.

Marc Hofstetter Gascon
Analista