A Duque le toca armar un buen gabinete

En el primer gabinete estará gran parte del éxito de un gobierno que por primera vez en ocho años durará cuatro, su equipo es clave

EditorialLR

Tal como se había previsto en las encuestas electorales de las últimas semanas, Iván Duque Márquez (1976) no solo se convierte en el presidente más joven de la República de Colombia, sino que es quien más votos ha sacado en las urnas al sumar más de 10 millones de sufragios. Han sido las elecciones más caldeadas desde el discurso, pero las más pacíficas desde el orden público. No es menor que los partidos de izquierda hayan sacado más de ocho millones de votos en torno a Gustavo Petro, quien no solo se lleva un enorme caudal electoral, sino que se convierte automáticamente en senador para la siguiente legislatura. Todos los partidos de la coalición que respaldaron a Duque tienen la responsabilidad política de ayudarlo a gobernar y poner a disposición sus mejores cuadros técnicos, para que ocupen los ministerios, las direcciones, las agencias, las superintendencias y las representaciones diplomáticas.

El Presidente electo ha dicho que quiere unos ministros técnicamente sólidos, buenos comunicadores, y que, preferiblemente, duren los cuatros años; todo es una buena intención, no obstante lo primordial es que sean muy trabajadores, ejecuten y tengan el país en la cabeza. La economía que recibe Duque no está en su mejor momento, pero las cifras son buenas. La economía está en plena recuperación luego del histórico choque que sufrió con la baja de los precios del petróleo y que muchos proyectaban crecimientos del PIB por debajo de 2%. La economía está en plena recuperación: la confianza del consumidor ha crecido 18% desde enero del año pasado, la de los industriales 6% desde mayo de 2017. Las ventas al por menor se expandieron casi 6% en el primer bimestre, las inversión extranjera de portafolio en más de 18% y la diferencia entre las tasas de interés reconocidas en los títulos que emite el Gobierno con las del Tesoro de Estado Unidos está en su nivel más bajo, de 174 puntos, frente a los 395 de febrero de 2016. Las exportaciones totales aumentaron 14%, de las cuales las no tradicionales subieron 22%.

La clave de Duque en los primeros 100 días, a partir del próximo 7 de agosto, es sin duda armar un buen gabinete que supere en buen nombre, reconocimiento técnico y respaldo político a sus antecesores. La economía debe ser la asignatura a subir en aceptación, pues todas las condiciones están dadas, al menos en lo que se refiere a los indicadores fundamentales. La inflación está encaminada o encajada debajo del techo que le ha puesto el Banco de la República. Lo más probable es que cierre en menos del 3,5%. Esta variación de los precios se nota en la tendencia a la baja de las tasas de interés que deben seguir su tendencia hasta llegar a 3,25%. La otra cifra fundamental tiene que ver con la “bonanza” petrolera que apenas comienza y que todavía no ha cuajado perfectamente para llamarla bonanza a secas. El precio del barril de petróleo se ha consolidado por encima de los US$60, tanto en la referencia WTI, como en la Brent. Con un barril a ese nivel de precio, el Ministro de Hacienda de Duque no debería preocuparse por ingresos para un presupuesto anual de unos $300 billones. Lo que sí debe preocupar a los economistas que lleve el Presidente electo al poder es poder trabajar en diversificar el portafolio de las exportaciones y, obviamente, llevar al país a otro nivel de crecimiento para garantizar un mayor bienestar social.

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