Adiós al primer semestre

Pasamos la mitad del año con buenas perspectivas para la economía que recibirá el nuevo Gobierno, momento para ser optimistas.

EditorialLR

La incertidumbre pasó al mismo tiempo que el primer semestre del año; la que comienza no solo será la última semana de junio, sino el final del primer gran ciclo económico. Los tres primeros meses del año estuvieron marcados por el frenesí político propio de la elección de un nuevo Congreso de la República, que dice sea de paso, tiene inmensos retos en lo económico y grandes expectativas en lo social. Los siguientes meses de abril a junio estuvieron caldeados por la campaña a la Presidencia de la República que finalmente fue ganada por el candidato que representó la continuación al modelo económico, el respaldo al libre mercado, la defensa de la propiedad privada, pero ante todo, gozaba con el aval de la banca multilateral, de las firmas calificadoras de riesgo, los gremios empresariales y más de 10 millones de colombianos. Así terminó la mitad del año que tiene una nueva oportunidad de construir sobre bases sólidas.

Es evidente que el estado de la economía, en lo que tiene que ver con los factores fundamentales macroeconómicos, está en buenas condiciones: la inflación está bajo control con seis meses de anticipación, en lo corrido del año no supera 2,31% y si se mira anualizada, 3,16%. Muy pegadas a la variación de los precios están las tasas de interés del Banco de la República que mantienen su tendencia a la baja y ya han caído hasta 4,25%. Este dato es importante para esta semana, pues hay reunión de la Junta Directiva del Emisor y seguramente tomarán la decisión de incentivar el consumo con una nueva reducción: hay buena oferta de alimentos a la luz del Índice de Precios del Consumidor y el ciclo climático se ha regularizado desde hace varios meses. El otro dato que goza de buena salud es el que tiene que ver con la tasa de cambio. El primer semestre del año cierra con una TRM que promedia los $2.900, una cifra que es buena para los exportadores y aceptable para los importadores, viajeros y compradores de bienes y servicios por internet. Este último factor está muy ligado al buen precio del petróleo que ha hecho que el dólar se mantenga estable y de paso revitalice las cuentas nacionales y le genere dinámica a la Bolsa de Valores de Colombia, vía Ecopetrol, que es el papel valor que arrastra las buenas o malas noticias del mercado secundario. Otros factores como el desempleo que anda en 9,5%, las importaciones que han tenido un crecimiento de 5,1% y las exportaciones con alza de 38,5%, están más ligados al peso que tiene el crudo en la economía.

No todo es color de rosa: el Presidente electo recibe unas finanzas públicas deterioradas, muchos compromisos adquiridos y unas billonarias vigencias futuras ya pactadas. Hay unos compromisos con la banca multilateral y las calificadoras para mantener la regla fiscal, que debe ser estrictamente cumplida para mantener el grado de inversión. No obstante, una de las mayores promesas fue adelgazar al Estado, bajar el déficit a niveles que le permitan al nuevo Gobierno ser más ágil y mucho más eficiente. Durante la administración saliente se engordó de manera nociva el tamaño del Estado con varias agencias nacionales y distintas oficinas gubernamentales que en nada contribuyen al desarrollo ni al bienestar. Pero es en la lucha en contra de la evasión de impuestos y la corrupción que se llevan los dineros públicos en donde está el meollo del asunto. Todo este nuevo libreto de un Gobierno entrante probo y bien intencionado será lo que marcará el segundo semestre.

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