Algo que aprenderle al ajuste español

Las economías de los países desarrollados y las de los emergentes no volverán a ser las mismas después de la crisis en Europa

 

Las autoridades económicas colombianas no pueden dejar pasar desapercibido el duro ajuste fiscal que ha emprendido el gobierno del Partido Popular en España, como una imposición hecha por el Banco Central Europeo, luego del `rescate` de su sistema financiero. Recogemos las explicaciones dadas por grandes economistas globales sobre el suceso que vaticinan que la economía de varios países desarrollados y emergentes no será la misma luego de la tragedia de España, Portugal, Grecia e Irlanda. Lo que le está pasando a Europa debe ser más una lección para nosotros que un hecho aislado que ocurre al otro lado del Atlántico.
 
La primera gran lección que debemos asumir ineludiblemente es la urgente puesta en marcha de una reforma tributaria estructural que elimine los errores históricos del sistema tributario colombiano. El país económico no se puede dar el lujo de creer que la profundización de la recesión económica que experimenta Europa no nos va a tocar y que tal como está funcionando el fisco nacional actuará como un escudo que nos protegerá de las consecuencias de unos países desarrollados quebrados. España está haciendo un ajuste necesario que se retardó durante varios años por evitar despertar a su población de un sueño de país rico, moderno y desarrollado que dista mucho de su realidad económica.
 
Colombia debe aprender de ese hecho: que hay que hacer ajustes estructurales durante los periodos de `vacas gordas` y no esperar a que la crisis golpee a la puerta para aplicar fórmulas draconianas. Por ejemplo, los funcionarios españoles tienen que renunciar a lo que los colombianos llamamos la `prima navideña` para que su Gobierno pueda honrar el dinero del rescate. No quiere decir que en nuestro país eso deba hacerse ahora, pero las autoridades económicas y los funcionarios en general deben ser concientes de que eso puede ocurrir cuando un país está quebrado y no ha hecho los ajustes en los tiempos indicados.
 
La otra aparente medida impopular del gobierno de Rajoy fue subir el IVA del actual 18% al 21%. Eso golpea más cuando la gente no tiene trabajo que cuando goza de un empleo formal. Bien se podría plantear que subirle el IVA a un desempleado es acercar a una población al despeñadero, pero es el costo de que los gobiernos anteriores no se dieron la pela y tomaron las decisiones necesarias para que las generaciones futuras no tuvieran problemas. En España se reducirán las empresas públicas y se adelantarán algunas privatizaciones, algo absolutamente pasado de moda en América Latina y que es una medida muy criticada a la luz de los resultados de esas ventas. Tal vez no se deban vender empresas públicas bajo la presunción de una crisis en el futuro, pero sí debe hacer conciencia nacional de que las empresas industriales y comerciales deben ser altamente rentables y bien manejadas para evitar su enajenación cuando los Estados entran en crisis.
 
España para salir de su mala hora también está recortando concejales, diputados y otras cargas innecesarias que poco o nada le contribuyen a su país. La pregunta clave en este momento para Colombia es qué tanto de eso que está haciendo el Partido Popular se puede hacer aquí, en momentos en que el Gobierno nos vende la idea de que estamos atravesando un momento dorado. Le aconsejamos al Ministerio de Hacienda no frenar su proyecto de reforma tributaria -que debe volverlo estructural- y trabajar en concientizar a los empresarios en que las cosas pueden complicarse en el mediano plazo, tal como lo dictan las cifras que estamos viendo, y no esperar a que la crisis entre de lleno para hacer las reformas.