¡Aunque usted no lo crea! o para Ripley’s

La Aeronáutica Civil sigue sin dar explicaciones coherentes del porqué Eldorado no tiene acceso directo al Transmilenio

El pecado de que Bogotá no tenga un metro para que solucione sus graves problemas de transporte masivo, lo vienen cometiendo reiteradamente los alcaldes y concejales desde hace más de 60 años. E incluso aún hoy en pleno siglo XXI y con una ciudad de más de nueve millones de habitantes, hay líderes cívicos, políticos y económicos, que se siguen oponiendo al metro como alternativa de solución condenando a la Capital de Colombia al más oscuro subdesarrollo.

La primera noticia que registró La República sobre el tema del metro para Bogotá, apareció en la edición del 1 de marzo de 1954 cuando el entonces alcalde militar, coronel Julio Cervantes, aprobó los estudios para el llamado `subway`. De eso han pasado casi seis décadas y se han hecho docenas de estudios técnicos para que el proyecto fuera una realidad que aún no se concreta. Ahora, cuando la ciudad se apresta a recibir la terminal internacional del Aeropuerto Eldorado y a poner en servicio el Transmilenio por la Avenida del mismo nombre, no se entiende cómo la Aeronáutica Civil no ha hecho lo posible por hacer que el sistema de transporte masivo se conecte con el nuevo aeropuerto.

Es cierto que el problema fue heredado de la anterior administración nacional y distrital, pero ya han pasado dos años y la actual autoridad aeroportuaria de orden nacional, no ha sido capaz de poner a andar la licitación que subsane este error. Es inexplicable que con tantos errores históricos, aún se llegue a ese grado de incompetencia administrativa; sólo se trata de ejecutar una licitación crucial para el país y la ciudad, pues la Avenida Eldorado o Calle 26 es la arteria urbana más importante, no solo porque conecta la terminal de transporte aéreo más dinámica en pasajeros y más grande en términos de carga de América Latina, con el centro y el norte de la Capital, sino porque es el lugar de mayor valorización.

Esta falta de ejecución y de liderazgo por parte de la Aeronáutica Civil generará un cuello de botella peor del que existe en la actualidad en las puertas de Eldorado por la inexistente conexión entre la fase tres de Transmilenio y las obras del terminal. Este caso es digno de aparecer en ¡Aunque usted no lo crea!  o Ripley`s Believe It or Not! en donde se plasman los acontecimientos extraños o curiosos sucedidos en el mundo. Quienes diseñaron las obras del aeropuerto (Ministerio de Transporte en tiempos de Andrés Uriel Gallego) nunca previeron esta situación, pero no es el momento de mirar por el retrovisor, el punto crítico es que a dos años del actual Gobierno Nacional no halla en la cartera de Transporte, ni mucho menos en la Aeronáutica Civil, un doliente preparado que haga llegar un servicio de transporte masivo hasta el principal aeropuerto.