Bajar tributos a las empresas es el camino

La Ocde confirma que las rebajas en los tributos de las empresas sí pueden traducirse en aumentos en la inversión corporativa

EditorialLR

La cátedra económica -especialmente la tributaria- le está funcionando a Donald Trump si se miran con detalle los resultados económicos de Estados Unidos durante el último año. Su promesa de campaña de bajar los impuestos a las empresas, copiado por casi todos los candidatos a la presidencia de Colombia, es algo que funciona como incentivo para crecer la inversión. Premisa que ahora respalda la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), a través de Pascal Saint-Amans, su director del Departamento Tributario, quien es una autoridad de impuestos a nivel global; asesor en el Ministerio de Finanzas de Francia y de varios gobiernos en la región, como Chile. Bajar los impuestos a las empresas no es una moda, es una solución a las necesarias nuevas inversiones.

El tema de los impuestos a las empresas es pan de cada día en varios países de la región, que han sido golpeados en sus arcas por gobiernos oportunistas, burocráticos y faltos de capacidad para ampliar la base tributaria, y que estrangulan a las empresas con más y nuevos tributos, como consecuencia de ser las únicas fuentes tributarias a la vista formal. Por lo general se cae en lo más fácil: gravar a las empresas y a los empleados formales, quienes a la postre siempre son los únicos fáciles de identificar como retenedores en la misma fuente.

Saint-Amans habló con el Diario Financiero de Chile, miembro de la Red Iberoamericana de Periodismo Económico, Ripe, y planteó que los debates tributarios son tanto políticos como técnicos y que cada gobierno está ansioso por usar los impuestos como uno de sus medios para alcanzar sus metas. “Los impuestos son el centro de las políticas económicas y sociales, son altamente políticos y le corresponde al Parlamento llegar a un consenso sobre su aplicación (…) Ha habido una tendencia en los países de la Ocde de reducir los impuestos corporativos en las últimas décadas, el promedio está cerca de 25%, pero la tasa es solo una aproximación a la carga tributaria. ¡Uno debe siempre mantener presente que un impuesto es el producto de una tasa y una base! Una base amplia y una tasa baja son siempre consideradas como una sólida política tributaria”. Saint-Amans insiste en que los impuestos a la renta corporativa representan una alta proporción de la carga tributaria en la región -21% versus un promedio de 9% de la Ocde-. Reducir la carga en las compañías puede ser, en ese contexto, considerado como una mejora en la competitividad del ambiente tributario, pero lo más importante es “reflexionar sobre qué impuestos puede ser útil mirar y si es considerado que la carga tributaria general es muy baja. En un país que tiene un problema con sus niveles de desigualdad, los impuestos pueden ser usados para reducir la brecha. En conclusión, plantea que “hay un vínculo entre el nivel de tributación corporativa y la competitividad de un país, y es verdad que teóricamente una rebaja en los impuestos corporativos probablemente se traducirá en aumentos de la inversión”.

Es un imperativo que los candidatos a la Presidencia de Colombia hagan un pacto por la reducción de tasas a las empresas, pues todos están de acuerdo en este punto, y tal como plantea Saint-Amans “la certeza tributaria es una de las principales demandas del sector privado y es cierto que la certeza es mejorada por la estabilidad”. Muchas veces -y más impuestos- menos es más.

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