Bancarización, pero en todo el país

Loable la labor de crecimiento de los bancos en el exterior, pero se necesita que lleguen a todas las regiones de Colombia

Es satisfactorio que los bancos colombianos sean la punta de lanza de las nuevas multilatinas nacionales que están apostando por conquistar los mercados en la región y que nuestro país se distinga -como ningún otro de sus similares- por contar con una banca local sólida que no solo crea en Colombia, sino que siempre esté al lado de las empresas y de las personas naturales para sus proyectos económicos. Pero de nada vale que nuestros banqueros sean exitosos en el exterior, abran mercados y descuiden de tajo los procesos de bancarización y no le apuesten a la llegada del sistema financiero a regiones subdesarrolladas en donde prestar el servicio bancario aún no es tan rentable como en las grandes ciudades.
 
La bancarización no solo debe consistir en entregar tarjetas de crédito ‘a dos manos’ a cualquier persona que tenga un mínimo ingreso informal, que se siente atraído por las facilidades de la llamada ‘banca retail’. El proceso de bancarización en un país como el nuestro debe ir acompañado de educación financiera; de proyectos bancarios con colegios y universidades; de programas de emprendimiento para jóvenes; de planes de ahorro para los informales, y sobre todo, de políticas institucionales que le compitan al existente ‘gota a gota’, que tradicionalmente ha sido el crédito institucional en algunas de las poblaciones intermedias y de muchas de las capitales de segundo orden económico. Así como los ganaderos pregonan que Colombia es un país libre de aftosa para atraer nuevos negocios, los banqueros deben comunicar a los cuatro vientos que Colombia es un país bancarizado de extremo a extremo.
 
Vale que la competencia entre los bancos haya llevado el servicio a todas las ciudades capitales y a muchas intermedias generando una cultura del ahorro y de manejo seguro especialmente de los pagos de nómina, pero aún hay unos 40 municipios de la geografía nacional que no cuentan con ningún banco, es más, sin ningún corresponsal no bancario. La responsabilidad social empresarial de las entidades financieras debe empezar por allí, llegarles a todos los colombianos, por lejos que vivan, así sea a través de asociaciones mixtas como las corresponsalías no bancarias, que se han convertido en una verdadera presencia del Estado en regiones que se mantienen al margen del desarrollo.
 
Es loable que los banqueros lleguen a mercados en la región, que expandan sus negocios y se consoliden en un sector competido por grandes grupos globales. Pero es igualmente importante, que los bancos busquen la manera de prestar su servicio con asociaciones con las empresas celulares que cuentan con antes en todo el país. Se sabe que la tarjeta débito o crédito del futuro es un celular. Solo así llegaremos a toda Colombia con el sistema financiero.