Calma con la mini bonanza petrolera

Los buenos precios del crudo han hecho que mejoren las cuentas de la economía colombiana y las de Ecopetrol, pero no hay que creerse el cuento

EditorialLR

Si las cosas se mantienen como van, el primer semestre de este año será el mejor en casi dos lustros, al menos en lo que se refiere a la economía; una afirmación que puede ser chocante, temeraria e inoportuna por la calentura política que atravesamos a menos de un mes de la primera vuelta presidencial, pero si descomponemos la afirmación vemos que todo es cierto al mirar fundamentales como el crecimiento económico en términos de PIB que estará cerca de 3% al final de este 2018; el desempleo que ha bajado a 9,4%; la inflación que no pasa de 3,5%; las tasas de interés que tienden a la baja y se ubican en 4,25%; al mismo tiempo la tasa representativa del mercado ofrece desde hace varias semanas un alivio para los importadores al situarse en promedio de $2.800. Todo un buen portafolio de indicadores económicos muy ligados a lo que está sucediendo con el precio del petróleo en los mercados internacionales, que en promedio rondan los US$70 independientemente del Brent o WTI. Como siempre una noticia agridulce, pues es bueno que el petróleo suba, pero malo porque revalúa peligrosamente el peso colombiano que ha demostrado que un cambio de $3.000 es el que beneficia a todos, tanto exportadores como importadores.

Obviamente, una cosa son los fundamentales de la macroeconomía y otra muy distinta frente a lo que sucede con la confianza del consumidor que no se recupera en lo corrido del año y sigue tan deprimida como la misma capacidad instalada de las empresas, que tampoco siente la mejoría en términos de reactivación del consumo general. Sincronizar las dos coyunturas económicas (buenos fundamentales con las expectativas del consumidor) es cosa del tiempo, del paso de los meses y seguramente todo empieza a emparejarse. Una vez se tenga claridad política en términos de modelos económicos, lo más seguro es que los buenos indicadores -gracias al petróleo- y las expectativas de consumidores, empresarios y gobiernos locales, regionales y nacionales empiecen a andar juntos. Ahora bien, hay que tomarse con mucha calma esta mini bonanza petrolera, así la situación albergue esperanzas de mejoría.

El Dane publicó los datos de las exportaciones de marzo que registran un crecimiento de 1,4% frente al mismo mes del año anterior, al totalizar US$3.344 millones, todo gracias a los precios del petróleo y otros productos de las industrias extractivas, que aumentaron 13,1%, hasta los US$1.912,5 millones. En general las ventas de petróleo, productos derivados del petróleo y productos conexos llegaron a un alza de 12,8%. Esta buena situación se siente con todo en Ecopetrol que reportó el mejor trimestre en cuatro años. Entre enero y marzo generaron una mejora en los ingresos y en las utilidades de la empresa mixta. Las ventas ascendieron a $14,6 billones, lo que representó un incremento de 9,5% respecto al mismo periodo del año anterior; y sus ganancias netas totalizaron $2,6 billones, 195% más que entre enero y marzo de 2017. Todo un buen panorama que no puede hacer que “ensillemos los caballos antes de tenerlos a la mano”, no puede empezar el festín de las cuentas alegres con las regalías, ni mucho menos a descuidar temas tan peligrosos para la economía como el crecimiento de la cartera bancaria vencida que no baja de 4%, una luz de alerta amarilla frente a unos vientos de leve recuperación.

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