Chispas por TLC con China y Corea del Sur

Desde ya algunos industriales y empresarios agropecuarios ven con incertidumbre un TLC con más países asiáticos

Uno de los temas que incubó el presidente Santos durante su viaje a China y Singapur tiene que ver con su idea de adelantar eventuales conversaciones con el gobierno chino para desarrollar un Tratado de Libre Comercio, TLC, tal como lo tienen economías del vecindario de la talla de Brasil y Chile. Pero esa posibilidad de negociar un TLC con la segunda economía del mundo, ya enfrenta puntos de vista antagónicos, de la misma manera que viene sucediendo con la iniciativa llevada a cabo con Corea del Sur y su potencial convenio comercial con Colombia.

El lobbie que han articulado los industriales de electrodomésticos, los fabricantes de autopartes, las ensambladoras de vehículos y algunos productores del sector agropecuario, ha tomado mucha fuerza en algunos actores del Gobierno que en su mayoría es afín a poner a andar rápidamente los TLC tanto con Corea del Sur como con China.

Recordemos que para oponerse a esas iniciativas se ha montado la llamada 'coalición Proindustria',un colectivo integrado por organizaciones no gubernamentales, empresarios, sindicatos, académicos y congresistas.

Sus argumentos son los mismos que tenían los sindicatos en contra del TLC con Canadá, Estados Unidos o con la Unión Europea, y basan sus motivaciones en la destrucción de empleos en sus sectores. Ciertamente son respetables sus reivindicaciones sociales, políticas y económicas, pues el país no está preparado para enfrentar una 'avalancha' de TLC en tan poco tiempo y sin el acondicionamiento básico para hacerlo, como es la infraestructura y la preparación para la competencia internacional en algunos sectores neurálgicos.

El debate está abierto y existe el espacio público para que presenten sus puntos de vista y sea el Gobierno Nacional el que adopte políticas en una dirección de protección gradual a los afectados.

Lo anterior quiere decir contundentemente, que los TLC con los países asiáticos, no deben pararse por presiones lobistas o por  coaliciones de intereses particulares. Esos TLC beneficiarán a más colombianos que los que se perjudicarán, para lo cual el Gobierno Nacional debe diseñar políticas de ayuda gradual hasta que se normalice la situación de producción y competencia.

Sería un error que mientras Brasil y Chile se han convertido en socios de la economía china y coreana, Colombia simplemente decida frenar cualquier acuerdo comercial que beneficie a miles de colombianos por unos intereses de un sector.

Hay que perderle el miedo a los tratados comerciales como está sucediendo en economías del vecindario, no obstante, la administración Santos debe ser clara con sus políticas de protección que eviten la quiebra de empresas y la destrucción de empleos.