Colombia debe sacarle más partido al crudo
miércoles, 18 de marzo de 2026
Los futuros de petróleo en Asia registraron el barril a más de US$140, el brent lleva cinco días por encima de US$100, situación inédita que puede beneficiar a Colombia, si así lo asume
Editorial
Mientras los países que no producen ni una gota de petróleo están implementando estrategias gubernamentales de choque para reducir su dependencia del crudo en el largo plazo, los que tienen capacidad de exploración y producción deben -como un imperativo económico- acelerar la extracción para aprovechar un tiempo largo de bonanza de precios. El mundo consume alrededor de 100 millones de barriles de petróleo cada día; la producción de Colombia no llega a los 800.000 diarios, pero puede subir unos 200.000 para completar un millón, eso si Ecopetrol y las tres o cinco petroleras que operan en el país así se lo proponen.
En el universo de los países hegemónicos (Estados Unidos, China, Rusia e India), el petróleo sigue siendo oro negro puro y duro, lo que explica las espectaculares acciones de Estados Unidos en Venezuela e Irán, en donde en menos de 90 días capturó un presidente y asesinó a otro, todo por el control del petróleo en dos de los tres países con mayores reservas. Si esas acciones no les hablan al oído a las autoridades petroleras colombianas, nada podrán escuchar, y la ideologización de sus políticas públicas les va a hacer perder grandes oportunidades a una economía que tiene el imperativo de sacar a más de 15 millones de personas de la pobreza y a 7 millones de la miseria.
No se puede tener petróleo y otros recursos naturales, y mantener al país sin las infraestructuras básicas que reduzcan precariedades y mantengan a millones por debajo de la pobreza multidimensional y financiera. No se concibe que haya un presidente de un país, el CEO de una compañía estatal y un ministro de Minas sentados en barriles de petróleo brent a más de US$100 y no hacer nada; no se trata de incompetencia, es dejadez e ideologización en sus acciones gubernamentales, máxime cuando la bonanza petrolera que se ve venir puede convertirse en la puerta para el desarrollo.
China y el grueso de los países de la Unión Europea siguen cada segundo el desarrollo de la guerra entre Estados Unidos e Irán por las consecuencias que puede tener en su costo de vida, mientras, al mismo tiempo, tratan de acelerar la tan anunciada y esperada transición energética que los haga menos dependientes del petróleo y más usuarios de la energía eólica y solar. La noticia más esperada, y la que sería la racional en términos de equilibrio fiscal y reducción de la pobreza, debería ser la puesta en escena de un plan de cara al país para venderle al mundo, en medio año, un millón de barriles, dinero que serviría para ahorrarse reformas tributarias y hacer las inversiones sociales que no se hicieron en cuatro años.
No se puede seguir administrando pobreza cuando la misma naturaleza premia al país con recursos naturales que son auténtica riqueza. Es cuestión de planear y ejecutar: todas las condiciones están dadas para que Colombia esté en el escenario de exportadores de petróleo y se beneficie de los buenos precios, al tiempo que lograría refinar más y mantener la decisión del Ejecutivo de reducir los precios de la gasolina y, por qué no, del diésel, que sigue siendo uno de los lastres del costo de vida.
Los asiáticos, no productores de petróleo, están muy preocupados por el precio de los futuros, en contravía de los emergentes que tienen crudo, pero no interés por explorar, explotar y comercializar.