Colombia y su competitividad en retroceso

En ninguno de los tres indicadores de competitividad a Colombia le va bien y no hay nadie a quien le duela el tema.

En ninguno de los tres indicadores de competitividad a Colombia le va bien y no hay nadie a quien le duela el tema.

El término competitividad -al lado de innovación- son los más usados en presentaciones de Power Point por funcionarios públicos, académicos de las ciencias de la administración, políticos en ejercicio y miles de aspirantes a gobernar departamentos y municipios. Todos los anteriores hablan con gran propiedad y extensión de cómo ser competitivos y de la importancia en el desarrollo del país de innovar, pero poca atención le prestan a los tres rankings mundiales que demuestran que Colombia es el ‘cangrejo de la competitividad’, que cualquiera sea la lente que se use para ver el tema, siempre nos muestra como un país en claro retroceso en materia de competitividad, y que mientras pares similares como Perú o Chile se afianzan en el concierto internacional, nosotros no salimos de los últimos lugares. En pocas palabras no hay una política seria y a largo plazo.

En el último informe del Foro Económico Mundial Colombia ocupó el puesto 69 de 144 países, lugar que demuestra la caída en un puesto, justamente en un ambiente de ascenso de muchos países de la región, dado el ‘boom’ de los mercados emergentes. Puede decirse que es un panorama relativamente estable al pasar del 68 al 69, pero eso lo único que se demuestra es que no se avanza en esta importante tarea. Lo que más mejora -o por no decir lo menos malo- es el entorno macroeconómico en donde el país se ubica en el puesto 34, gracias a la reducción del déficit del Gobierno y al manejo de la deuda. En materia de competitividad nos vamos a graduar en los retos, pero nunca en los progresos a avances elocuentes. Seguimos con unas instituciones públicas muy débiles a la luz del Foro en donde ocupamos el puesto 122. En infraestructura del transporte estamos de 114 y ya van dos ministros en dos años y no logramos mostrar nada nuevo, las grandes obras solo siguen enunciadas, pero no vemos nada real.

La mala calidad de la educación nos pone en el puesto 77 y la consecuente baja capacidad para innovar e investigar nos pone de 70. La muestra es que la educación no es una locomotora y desde hace más de un mes no hay dirección estable en Colciencias.

El Gobierno de Santos se inventó que esta área fundamental era la carrilera por donde correrían velozmente las locomotoras. Una salida mediática un poco cínica. Se observa que la economía continúa mejorando sostenidamente, según el informe, con una tasa de crecimiento de 4,5%, los retos sin dirección en aquellas áreas que dificultan la competitividad nacional parecen ser más evidentes, a pesar de los recientes esfuerzos políticos para darles solución. Mientras tanto, los funcionarios dedicados al tema e incluso los comités dedicados a hablar del tema siguen viajando sin resultados a la vista.