Competitividad ¿un asunto de percepción?

En los "datos duros" a colombia le va bien, pero se raja cuando las preguntas tienen que ver con `percepción empresarial`

A la luz del último Informe de Competitividad Mundial, preparado por el International Institute for Management Development de Suiza (IMD), Colombia va de mal en peor, a pesar de las buenas calificaciones de riesgo y de la firma de importantes tratados de libre comercio. Pero lo más dramático del asunto es que nuestros malos resultados en el ranking global, salen en el mejor momento de la economía nacional en su historia reciente. El acertijo tiene que ver con un asunto de percepción, que se ha convertido en el "monstruo de siete cabezas" de la administración Santos.

El país va bien en materia económica, pero la gente cree que va mal y esa es la explicación más clara al analizar los resultados arrojados por el ranking internacional de competitividad en el que nos volvemos a rajar y estamos en la cola del mundo. Es preocupante que nos ubiquemos en el lugar 52 entre 59 países, según los criterios (economía, negocios, gobierno e infraestructura) utilizados por el IMD. Al desagregar cada uno de los criterios y mirarlos, de acuerdo con la metodología utilizada tenemos que en los `datos duros`, es decir esas cifras macro que aporta el Departamento Nacional de Planeación, tales como desempleo, crecimiento, déficit, exportaciones, tasas, etc., nos va muy bien y si se comparan en solitario el país estaría en media tabla. Pero cuando se pasa a los `datos de estudio` -es decir los obtenidos por medio de encuestas- nos rajamos, pues en opinión de los entrevistados, Colombia no va bien.

El dato más preocupante es el que arroja la infraestructura, no solo la básica sobre lo cual se ha escrito en exceso, sino el renglón que tiene que ver con la educación, en el cual estamos de últimos, por debajo incluso de pares como Venezuela o Perú. Debe preocuparle al Gobierno de Santos que estemos de 59 entre 59, y sus importantes iniciativas de reforma educativa haya tenido que archivarlas por presiones de sus opositores políticos. Seguramente en tiempos de reelección ni se volverá a hablar del tema, entre tanto, el país seguirá siendo cada vez menos competitivo en su recurso humano.

El gran problema de la `competitividad` es que la simple palabra se ha convertido en un comodín presente en todos los discursos políticos; situación parecida a la que ocurre con `innovación`, `emprendimiento`, `responsabilidad social`, entre otras menciones que caen bien en cualquier momento y en cualquier lugar cuando se trata de hacer presentaciones en power point, pero no hay una estrategia clara para desarrollar verdaderamente los pilares de la competitividad. No se trata ahora de bautizar otra locomotora de la palabra competitividad, sin doliente, sin estrategia, ni metas ni planes. Se trata de que el Gobierno se entere de lo que está pasando.