Comprar Monómeros no es una mala idea
martes, 7 de abril de 2026
Si la vocación de la economía colombiana es ser una despensa alimentaria, debe dar el paso en la compra de Monómeros para bajar los costos de los fertilizantes
Editorial
Cuando la Federación de Cafeteros celebró los 90 años de su fundación, en noviembre de 2022, el entonces ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, manifestó que el Gobierno nacional estaría dispuesto a comprar la empresa de fertilizantes Monómeros.
La idea en su momento era que, tras 30 meses seguidos de lluvias ocasionadas por el fenómeno de La Niña, ese no era el único problema al que se enfrentaba el agro, sino también el alto costo de los fertilizantes, que aumentaron debido a la guerra entre Rusia y Ucrania. El ministro decía que “en el tema de los fertilizantes yo he dicho que estamos dispuestos a todo, incluso aquí entre nos, a comprar Monómeros y ampliarlo significativamente. Pero hay inversionistas extranjeros que nos han hablado de hacer producción de fertilizantes en Colombia”.
La iniciativa quedó en el aire luego de la salida de Ocampo del Gobierno. Cabe recordar que Monómeros Colombo-Venezolanos es una compañía de propiedad de Pequiven, filial de Pdvsa, que opera en Barranquilla, de capital venezolano y bajo el control de Caracas. En 2019, el expresidente Iván Duque aceptó que Juan Guaidó, como presidente interino, manejara la junta directiva de la empresa, administración que terminó con la llegada de Petro a la Casa de Nariño, cuando la compañía volvió a manos chavistas.
Ahora, cuando Estados Unidos ha intervenido y el régimen chavista tiende a desaparecer, es evidente que la compra de Monómeros pueda convertirse en una realidad para sustituir importaciones de fertilizantes y para que Colombia incluso pueda exportar a la región. Hace pocos meses, el Ministerio de Minas y Energía indicó que, durante la cumbre de ministros de energía de la Celac, se suscribieron acuerdos de confidencialidad con Venezuela con el propósito de intercambiar información y facilitar el estudio sobre la posible adquisición de Monómeros.
La idea vuelve a gravitar luego de intentos fallidos de compra, debido a que no se pueden hacer negocios con Pdvsa, que figura en listados señalados por Estados Unidos de beneficiar el terrorismo. El ministro Edwin Palma lo ha tenido en su agenda: “aquí estuvo el presidente de la Junta Ejecutiva de Monómeros, que a su vez es el presidente de Pequiven, que es el dueño mayoritario de Monómeros, y hemos firmado un acuerdo de confidencialidad para intercambiar operaciones e información que nos permita revisar la viabilidad, analizar los costos y el estado de la compañía, y evaluar la posibilidad de poder adquirir esta empresa, que sería indispensable para la seguridad alimentaria de nuestros países”.
Indiscutiblemente, es una idea que debe prosperar ahora, en tiempos inflacionarios, especialmente por el impacto del transporte y los alimentos. Dependiendo del producto que se maneje, la empresa venezolana tiene entre 15% y 40% del mercado, especialmente en abonos granulados clave para cultivos de ciclo corto. Si la vocación de la economía colombiana es ser una despensa alimentaria, debe dar el paso en la compra de Monómeros para bajar los costos de los fertilizantes y, a través de ella, lograr una mejor redistribución de subsidios por precios.
Los candidatos con verdaderas probabilidades de ganar las elecciones tienen que hablar del tema y sacar una ventaja de negociación ahora, en tiempos de cambio en el vecino país, antes de que la compañía termine en manos de inversionistas privados que sepan negociar en medio de estos vientos de transformación.