Cuando la burocracia mata una economía

Macri está haciendo lo que se puede con la nefasta herencia que le dejaron los esposos Kirchner, un Estado capturado por las burocracias

EditorialLR

No es una exageración afirmar que los argentinos trabajan para pagar los sueldos de los miles de funcionarios. El comentario toma mucho peso ahora que el gobierno del presidente, Mauricio Macri, ha decidido pedir una línea de crédito flexible por US$30.000 millones al Fondo Monetario Internacional, FMI, un dinero que está dispuesto solo para economías fuertes y Argentina en este momento dista mucho de serlo, pues el problema fiscal ha encendido las luces de alerta que tanto se van y regresan a esta atribulada economía, que pasa de las reformas estructurales a los gobiernos populistas, en un círculo vicioso de nunca acabar.

El problema ahora es que si Macri no consigue ese préstamo, deberá optar por otro tipo de facilidad financiera que le impondrá condiciones draconianas como las que padece aún Portugal o Gracia, luego de la crisis de 2008. A la economía argentina se le está acabando el tiempo de hacer verdaderas reformas para mantenerse como el tercer mercado de la región, solo superado por México y Brasil. El gran problema es el tamaño del Estado argentino que es el más abultado de la región. Es un país capturado por la burocracia que a su vez hace de Argentina uno de los países menos competitivos del mundo, muy a pesar de sus notables riquezas naturales.

El ejecutivo en manos del empresario Macri, es de un tamaño enorme, los gastos administrativos se llevan más de 70% del presupuesto anual, un porcentaje nada comparable en la región. Tienen una veintena de ministerios, además de la llamada Jefatura de Gabinete, que es una suerte de supraministerios y de otras unidades dependientes de esta Jefatura que opera como un gobierno en segunda línea. Hay 85 secretarías, 204 subsecretarías, 50 institutos, 91 entes descentralizados y 20 subsecretarías de coordinación administrativa. Toda una gran población que depende del erario público. El imperativo para Macri es adelgazar el Estado, no pueden seguir manteniendo tanta burocracia, es un diagnóstico que han hecho diferentes misiones económicas de la banca multilateral, pero al final poco caso se hace a las recomendaciones de reducir el Estado que ha venido creciendo desde gobiernos populistas, hasta las dictaduras, pasando por todas las administraciones que han visto en el Estado argentino una manera de pagar deudas a los electores.

En Argentina se ha fortalecido un sistema de administración estatal basada en los contrapesos, en donde operan los llamados equilibrios: un ministro no puede tomar una decisión solo asumiendo sus responsabilidades, tiene que acudir a las subsecretarías y a la misma Jefatura de Gobierno para concertar cosas de simple ejecución de políticas públicas. Es una Estado claramente sobredimensionado en una época en la que las decisiones deben ser tomadas de manera rápida.

Macri no solo debe reducir el número de ministerios y sus dependencias, sino también poner a andar una reforma administrativa que reduzca el gasto público, una de las mayores recomendaciones para poder acceder al crédito de la banca multilateral para poder enfrentar el choque devaluativo del peso. Colombia debe aprender de los errores cometidos por los populistas argentinos (los Kirchner) y empezar a adelgazar al Estado colombiano, pues en los últimos años se crearon agencias para todo lo que no hacían los ministerios.

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