Debe acabar la incertidumbre de las pensiones
martes, 14 de octubre de 2025
La Corte Constitucional estudiará nuevamente si los vicios de trámite denunciados en la Cámara de Representantes fueron subsanados para que se convierta en ley
Editorial
El país económico experimenta un limbo en su sistema de pensiones sin precedentes. El Gobierno Nacional reformó -a través del Congreso- el régimen como los colombianos obtienen una pensión y logran la anhelada jubilación, pero durante el trámite los representantes a la Cámara cometieron varios errores en el procedimiento y aprobaron el proyecto con fallas garrafales demandadas ante la Corte Constitucional, que para subsanar los errores, les devolvió el trámite, no obstante, recurrieron en sus vicios de hacer todo a la carrera, lo que tiene al sistema pensional colombiano en un limbo muy dañino para todos, especialmente para los fondos privados de pensiones, la adecuación institucional de Colpensiones y las nacientes Administradoras del Componente Complementario de Ahorro Individual, Accai, que se encargarán de administrar los ahorros para la pensión de quienes cotizan por encima de un determinado ingreso.
También para el Banco de la República, que administrará el Fondo de Ahorro del Pilar Contributivo con recursos que le girará Colpensiones. El Emisor no va a recaudar cotizaciones, ni a pagar las pensiones directamente, roles y funciones que quedarán en Colpensiones; el Emisor será el administrador e inversor a largo plazo para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones.
El problema con el limbo pensional que experimenta Colombia es que nada se puede hacer mientras la Corte no se pronuncie sobre la ley; en este momento, todo ha ido andando como si la normativa fuera una realidad, pero la propuesta del Gobierno Nacional de reformar el sistema pensional se puede caer por errores de forma en la Cámara de Representantes, los únicos responsables de hacer caer una iniciativa necesaria, pero incompleta para el país.
El camino de la reforma ha sido largo y accidentado, hace un año la Corte admitió varias demandas que piden anular la ley por presuntos vicios de trámite durante su aprobación en el Congreso. En junio, la Corte anunció que encontró errores en la aprobación del último debate en la Cámara y ordenó devolver el proyecto para corregirlo, al tiempo que el Gobierno Nacional decretó sesiones extraordinarias para subsanar el procedimiento, no obstante, los congresistas cometieron irregularidades en las actas, lo que obligó a la Corte a requerir los documentos probatorios que fueron entregados en condiciones no jurídicas, alargando el calvario de la reforma pensional.
El problema actual es que la aprobación se ha convertido en un objeto de deseo de la oposición para tumbar el único logro en políticas públicas de este Gobierno para ampliar la base pensional y hacer que el pago se centralice en Colpensiones y quitarle el juego a los fondos privados que tenían en la coexistencia de sistema paralelos.
Así la Corte apruebe lo requerido en la Cámara, el sistema pensional colombiano sigue en deuda con el modelo económico y con las finanzas estatales, aún hay regímenes paralelos, la edad para pensionarse no se ha tocado, incluso conscientes de que la población se envejeció y que los países de la Ocde ya cuentan con otras maneras de lograr que su sociedad se jubile y obtenga una pensión.
El modelo -así pase el de este Gobierno- sigue siendo obsoleto y no se compadece con la situación de la economía ni el contexto laboral marcado por la informalidad que cabalga sin pagar impuesto, ni aportar, pero sí disfruta de subsidios o ayudas para los mayores.