Ecopetrol debe aprovechar su momento
martes, 3 de marzo de 2026
El conflicto global desatado en irán y que afecta a las grandes ligas de la producción petrolera, en algo debe beneficiar a Colombia que puede subir su producción a un millón de barriles diarios
Editorial
La producción de petróleo colombiana solo sube a unos 750.000 barriles diarios, una cifra bastante pequeña en el concierto internacional y que se ha visto aún más disminuida tras poco más de tres años de políticas públicas “ideologizadas”, en las que no se han explorado más campos, ni aumentado deliberadamente la producción, bajo el supuesto de contribuir contra el cambio climático y desincentivar las actividades extractivas, en pos de una transición energética más limpia y enfocada en las energías renovables.
Hasta antes de la invasión de Rusia sobre territorio de Ucrania, el moda en Colombia era luchar contra el fracking, una técnica que fue satanizada y auspiciada por intereses externos que dejaron a Colombia por fuera del verdadero concierto internacional petrolero. El momento es distinto: Rusia y su antifracking en este continente, está concentrada en su guerra en Ucrania; Venezuela está cogobernado por Estados Unidos y el régimen chavista se encuentra en plena metamorfosis en la que Ecopetrol, la estatal colombiana de petróleos, puede jugar un papel fundamental; y ahora para reforzar la resurrección del crudo, hay una guerra en desarrollo en el Medio Oriente con epicentro en Irán, país reconocido por tener -después de Venezuela y Arabia Saudí- las terceras reservas de petróleo más grandes.
El barril de petróleo, a los ojos de los expertos, puede subir hasta los US$100 antes de que este año llegue a su final, una cifra que hacía mucho tiempo no se veía en el mercado y que sería la más ideal para un país pequeño productor como Colombia, que tiene en su crudo el producto de exportación más importante. En ventas al exterior de petróleo y derivados se llega a US$15.000 millones, que equivalen a más de 30% del total de las exportaciones. Ecopetrol está ad portas de realizar su gran asamblea anual en la que la noticia será las ventas del año pasado, la utilidad alcanzada en la pasada gestión y la cifra del dividendo; en tiempos electoreros el foco será la caída indiscutible de las utilidades, máxime cuando las arcas nacionales reciben una “reforma tributaria” de su principal empresa, unos $12 billones anuales.
La idea debe ser no mirar por el retrovisor y aspirar a que Ecopetrol sea una multilatina que entienda en contexto actual, se sepa mover en Estados Unidos, en Venezuela y en el propio territorio nacional para hacer prosperar la empresa, de tal manera que los gobiernos venideros construyan sobre la industria energética que se ha montado durante décadas en la principal compañía colombiana.
Al Gobierno Nacional actual le quedan poco más de 150 días llevando las riendas de la política petrolera -que dicho sea de paso fue convulsa- y la actualidad internacional debe obligar a los candidatos con verdaderas posibilidades de llegar a la Casa de Nariño, hacer prospectiva energética y proponer una hoja de ruta real sobre la industria petrolera colombiana, que indiscutiblemente debe ligarse a lo que pase con ese negocio con Venezuela, en donde residen las principales reservas de crudo del mundo; ni qué decir con la industria del gas, a la que se le puede aplicar la misma reflexión, con la diferencia de que el consumo nacional debe depender del producto barato que se consigue en el vecino país.
Ya no está Maduro, está Estados Unidos; ya hay un conflicto en Medio Oriente que mantendrá el crudo en la cima, Colombia debe entender el nuevo escenario petrolero.