El Bre-B de los bancos es un salto, pero...
lunes, 22 de septiembre de 2025
Si el Emisor y los bancos colombianos no logran que todas las operaciones interbancarias sean inmediatas y con costos mínimos, el sistema de pagos Bre-B puede decepcionar
Editorial
Nadie puede negar que con la puesta en marcha del sistema de pagos instantáneos del Banco de la República -conocido como Bre-B- y que busca facilitar las transferencias de dinero entre bancos y billeteras digitales en tiempo real, independientemente de a qué institución pertenezca el usuario, es un salto enorme que moderniza el sistema financiero colombiano, pero que también le representa a las entidades dejar de ganar un dinero representado en la administración de la plata del cuentahabiente por horas y días mientras se hacían realidad sus operaciones.
La palabra del año para los banqueros es la “interoperabilidad” y el reto para ellos es diseñar estrategias para mantener clientes valiosos que pueden decantarse por otra entidad en un sector mucho más competido.
Colombia llegó tarde al necesario sistema de pagos que en otros países se ha convertido en el pilar de la economía, como es el caso de Pix en Brasil, que de paso le ha ayudado a combatir la informalidad, facilita el recaudo, ataca la delincuencia y desestimula el uso del dinero físico.
Bre-B comienza mañana su operación masiva y espera estar todo en máximas condiciones la primera semana de octubre; los cuentahabientes se beneficiarán de esta iniciativa del Emisor, no solo con transferencias de dinero de bajo costo, inmediatas y seguras, sino que puede usar “llaves” (códigos QR, número celular, correo electrónico, nombres de empresas, apodos, etc.) en lugar de los datos bancarios completos, como el número de las cuentas, y lo mejor es que todo ese sistema de interoperabilidad estará conectado entre todas las entidades financieras y billeteras digitales.
Es como si un buen día se hubiese planeado el cambio del sistema de correo físico, la vieja correspondencia, por el correo electrónico que es gratuito, inmediato y personalizado, sin que los emisores y receptores tengan las direcciones exactas del origen de sus envíos. Es un salto de ese tamaño que para muchos es la noticia del año.
No obstante, siempre cada salto tecnológico trae consigo amenazas como la falta de obligatoriedad de todos los actores del sistema; es decir, que hay un diálogo de sordos entre quienes no se registran y se aferran a la vieja usanza y quienes lideran el cambio interoperativo.
Hay un temor aún infundado de los fraudes, la suplantación de usuarios y el robo virtual de las cuentas. Aún la Superintendencia Financiera no se ha pronunciado sobre el acompañamiento a este salto bancario y no ha ejercido su papel de vigilancia y control en toda esta implementación, seguramente estará atenta a las tipificaciones de los delitos financieros que puedan aparecer con la implementación.
Lo cierto es que los más beneficiados siempre son los pequeños negocios que van a tener la posibilidad de mover el dinero de manera segura y más barata, es más, podrán usar cuentas con los nombres personalizados para asegurar fidelidad a sus clientes.
Es un auténtico cambio de época en el sistema financiero que se hace moderno y más eficiente, se obliga a competir por los clientes y a desprenderse de amarres físicos a los cuentahabientes. Sucedió en Brasil cuando pusieron a andar el Pix que sembró un bulo entre los bancos y sus clientes que con el sistema de interoperabilidad se iba a poner otro impuesto a las operaciones, una suerte de 4x1.000 del cual no se ha hablado en Colombia y que bien se pudiera eliminar de una vez por todas, pues se ha convertido en una talanquera para las operaciones financieras.