El campanazo de Santos en Wall Street

De lejos los dos primeros años de gobierno han sido memorables en lo económico, y apuntes como estos siguen sumando.

Muy pocas veces en la historia de Wall Street un presidente de un país tiene la oportunidad de hacer el campanazo de apertura de las negociaciones en el centro bursátil más importante en el que se dibuja el mapa de la economía global. Ayer viernes el presidente Santos marcó ese hito y no solo generó noticia económica en los medios de comunicación de Estados Unidos y en los centros bursátiles satélites, sino que enlazó el suceso con el `Colombian Day` que se vivió en la Bolsa de Valores de Londres, en donde un grupo de empresarios locales mostraron a los inversionistas ingleses y comunitarios, las grandes oportunidades que ofrece nuestro país y presentaron los indicadores que hacen de esta economía una de las más interesantes y dinámicas de los mercados emergentes de occidente.

De lejos, los casi dos primeros años de la administración Santos, han sido memorables en materia económica y en buena imagen en el exterior. A lo que se le debe sumar la recuperación de los mercados de la región, particularmente el de Venezuela y Ecuador, otrora perdidos por las acentuadas diferencias políticas que no solo afectaban a las empresas que exportan a esos mercados, sino que atizaban conflictos hasta situaciones bélicas de no retorno. Claramente, la situación para Colombia ha mejorado de manera notable y las consecuencias se miden en las buenas cifras de exportaciones, de inversión extranjera, de imagen externa y sobre todo en la generación de empleos, producto de la dinámica empresarial enfocada en los tratados de libre comercio y en el acceso a los históricos buenos mercados del vecindario.

En muy buena hora el Gobierno Nacional logró cambiar el discurso guerrerista y conflictivo de las últimas administraciones por uno más moderno, económico, comercial y altamente financiero, justamente el enfoque temático que están utilizando los países emergentes de éxito como son Brasil, Turquía, Sudáfrica y en la región Perú y Uruguay.

Por lógica neoinstitucionalista ligada a las teorías evolucionistas, el país debía dar un giro en su discurso para no seguir condenando más generaciones a vivir en medio de los mismos discursos de conflicto irresoluto. Obviamente, no nos podemos olvidar de la seguridad y de la lucha frontal en contra del narcotráfico que son los problemas de orden público más complicados y más frustrantes. Pero el gran asunto que pude ser el que mayor incertidumbre y desasosiego genera es la corrupción que llena a los colombianos de desesperanza hacia el futuro.

Esperamos que en el tiempo que le resta a esta administración se afiance la seguridad democrática, se ataque a los grupos de corrupción y a los subversivos, pero ante todo que no se pierda el ritmo.