El ciudadano ecuatoriano Assange

Correa desafía al mundo al acoger al periodista para darle libertad de prensa que se niega a otorgarle a sus paisanos.

Correa desafía al mundo al acoger al periodista para darle libertad de prensa que se niega a otorgarle a sus paisanos.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, es un personaje altamente contradictorio en su actuar político internacional y local. Entre sus justificaciones internas usadas para darle asilo diplomático al periodista australiano, Julian Assange, argumenta preservar la libertad de prensa global porque “es un profesional de la comunicación que ha recibido premios internacionales por su defensa de la libertad de expresión y la libertad de prensa. Además, compartió información privilegiada con otros medios relativa a varios países”.

Esa exposición de motivos difiere mucho de lo que el mandatario suramericano ha hecho con sus cogobernados durante su gobierno. Recordemos que Correa ha perseguido a los medios de comunicación que se oponen a sus ideas y critican sus prácticas políticas populistas. El periódico El Universo de Guayaquil ha sido una víctima de su guerra sin cuartel en contra de la libertad de prensa en Ecuador, un hecho que levantó la condena internacional. Ahora el Presidente no puede venir a invocar protección a la libertad de prensa con un extranjero que ha destapado grandes denuncias de impacto mundial.

La pregunta obligada es por qué con los extranjeros sí es generoso en otorgarles licencias para operar sin tapujos en su país, mientras que con sus conciudadanos no lo es. El juego de Correa tiene que ver más con una postura internacionalista populista de ‘dar de qué hablar’ cueste lo que cueste para el futuro de su nación. Esa contradicción en su concepción de libertad de prensa para los medios internacionales, y censura para los locales, es un peligroso juego de efectivismo que le puede generar problemas políticos con países muy poderosos como Estados Unidos y Gran Bretaña. No habla bien de él como mandatario y de Ecuador como un país respetuoso de las normas internacionales, darle asilo a un periodista perseguido mientras los periodistas locales se sienten maltratados y censurados.

Correa, quien se había distanciado de las influencias ideológicas de Chávez, Evo y Humala, da un golpe informativo sin precedentes para su país. El resultado de esta astucia mediática tendrá graves consecuencias en el contexto internacional. No se busca juzgar las actuaciones profesionales de Assange, solo se trata pensar en los costos económicos y diplomáticos para un país emergente. Más importante para Correa es lograr su interés particular de posar en titulares de prensa internacional y mostrarse como una apóstol de la libertad de prensa -que no lo es- que el desarrollo político, económico y comercial de su país que necesita desarrollarse en un mundo globalizado.