Editorial

El consumo en la era de los solitarios

Gráfico LR

Desde 2019 los hogares unipersonales han aumentado 3,2 puntos, al pasar de 17,0% a 20,2% en el último año, una forma de vida que explica las tendencias en el consumo y caída demográfica

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Diario La República · El consumo en la era de los solitarios

¡Contundente! Dos de cada 10 hogares en Colombia son unipersonales, lo que representa 20,2% de los 19 millones de hogares, aunque los más de 53,3 millones de personas viven en hogares de, en promedio, 2,82 personas. Unas cifras que visibilizan la realidad de la economía y muestran las tendencias en el consumo de las nuevas familias.

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Los datos se desprenden de la Encuesta de Calidad de Vida del Dane, que muestra una foto reciente de lo que es la nueva Colombia del siglo XXI, pero más distinta desde la pandemia; ahora hay hogares más pequeños, más personas adultas, pero, sobre todo, un individualismo marcado que puede explicar posiciones políticas y decisiones de consumo. Dicho de otra manera, la tendencia es vivir en solitario o, máximo, con una o dos personas más. Eso determina las decisiones de compra, de estudio y de entretenimiento, y marca el día a día del nuevo colombiano en sus rutinas.

El hogar biparental sigue siendo predominante, con 51,3%, pero desde la pandemia, 20,2% son hogares unipersonales, en detrimento de los biparentales, que pasan de 56,7% en 2019 a 51,3% en 2024, lo que equivale a una reducción de 5,4 puntos porcentuales. En la composición de los hogares, le siguen los monoparentales, conformados por padre o madre con hijos, que representan 24,3%, con un peso igual al del año anterior. Luego se ubican los unipersonales y, por último, otros tipos de hogar, que concentran 4,2%, en un nivel similar al de 2024.

La tendencia que muestra el Dane es que “los hogares biparentales vienen cayendo y se van a convertir en la mitad de los hogares del país. Los hogares unipersonales vienen escalando y creciendo al mismo ritmo que caen los biparentales”. Si hay casi 20 millones de hogares -de mantenerse esta situación-, durante el próximo lustro serán más las casas sin hijos que aquellas en las que existen menores; más aún, habrá una participación creciente de personas solas con mascotas. Esto se suma a la transición demográfica que atraviesa el país, en la que se registraron menos nacimientos y más defunciones. Puntualmente, en 2025 se reportaron 433.678 nacimientos, 20.223 menos que en 2024, lo que representa una disminución de 4,5%.

Este descenso anual está por debajo del registrado en 2022, cuando la caída de los nacimientos estuvo entre 7% y 12%. En lo que tiene que ver con la mortalidad, hubo 283.378 defunciones, una cifra superior a la de 2024, con 7.600 defunciones más. Hogares de personas solas -o con mascotas-, menos familias con hijos, menos nacimientos y más muertes muestran una realidad distinta a la que los formadores de políticas públicas deberían prestar mayor atención. No solo se trata de quién pagará las pensiones de los cada vez más numerosos jubilados y personas en edad de retiro, sino de cómo van a cambiar las estructuras de las nuevas viviendas, qué van a hacer los colegios con pocos infantes, las universidades con menos primíparos y las fuerzas militares ante una caída de reclutas.

La Colombia del siglo XXI -o de la tercera década- es bien distinta, con retos sociológicos que pondrán a prueba a las políticas públicas y a la red empresarial del país. Los candidatos a la Presidencia de la República han sido especialmente evasivos al proponerle respuestas a esta nueva Colombia: los temas de los hijos, los incentivos, las pensiones y la migración siguen siendo asuntos sin debate.

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