Editorial

El debate de la inteligencia artificial

Gráfico LR

Los apocalípticos e integrados sobre la velocidad de la IA, ahora se han enfocado a discutir sobre si los diferentes agentes tienen derechos, un debate de marca mayor

Editorial

Síganos y léanos en Google Discover

Diario La República · El debate de la inteligencia artificial

Polémico afirmarlo, pero fue el Papa León XIV quien abrió la discusión sobre los impactos de la inteligencia artificial (IA) en la sociedad. Lo hizo en su primera encíclica, titulada Magnífica Humanitas y publicada el 15 de mayo de 2026. En ella, el Sumo Pontífice sostuvo que la IA no es neutral, al tiempo que exigió “desarmarla” para impedir que se convierta en un instrumento de dominio, exclusión o deshumanización.

El Papa puso el dedo en la llaga al afirmar que la tecnología refleja los intereses de quienes la diseñan, financian y controlan, y alertó sobre el peligro de que quede concentrada en pocas empresas privadas y poderes económicos. Asimismo, propuso liberar a la IA de las lógicas de guerra y violencia, bajo la sentencia de que ningún algoritmo hace que un conflicto bélico sea moralmente aceptable ni sustituye a la conciencia humana en decisiones críticas. El documento advierte del riesgo de reducir a las personas a meros datos o métricas de utilidad explotados por las máquinas, razón por la cual el Pontífice reclamó marcos jurídicos adecuados, reglas justas y una planificación responsable que proteja a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Gráfico LR

Ahora el tema está mucho más caliente en la opinión pública, mientras se discute si los agentes de IA son conscientes o no, o si sienten, experimentan o sufren. Ese debate puede distraer del verdadero impacto de una realidad que ya está allí, en las pantallas que determinan la vida de las personas. La IA es solo una herramienta más, que carece de preferencias o motivaciones subyacentes.

Al respecto, Mustafa Suleyman -director ejecutivo de Microsoft AI y autor de The Coming Wave: Technology, Power, and the Twenty-First Century’s Greatest Dilemma (Crown, 2023)- afirma: “Son máquinas de completar secuencias, internamente vacías, diseñadas para seguir instrucciones y lograr objetivos establecidos por humanos. Si la humanidad ha de prosperar en el siglo XXI, así es como debe mantenerse. Desafortunadamente, cada vez son más las personas que argumentan que las IA podrían ser conscientes, o pronto lo serán, y que, al igual que otros seres conscientes, merecen derechos y protección. Si esta visión se impone, cambiará el significado de ser humano y sacudirá los cimientos de la sociedad”.

A renglón seguido, Suleyman sostiene que, más importante aún, otorgar derechos y dotar de personalidad jurídica a estos sistemas dificultará enormemente el desafío de la alineación y contención de la IA, pues controlar algo que cree ser consciente -y tener derechos propios- podría resultar imposible. En esta discusión, ningún país puede sentirse ajeno, incluso si su aporte al desarrollo digital es nulo, pues son esas sociedades multitudinarias las que utilizarán masivamente las herramientas que determinarán la quinta revolución industrial. No es solo un tema de Microsoft, Meta u OpenAI; es de los gobiernos y de los instrumentos con que cuentan para hacer valer los derechos de sus ciudadanos.

Dicho esto, el gobierno nacional debe diseñar políticas públicas que se conviertan en políticas de Estado para el manejo de la inteligencia artificial en sus actividades más estratégicas. Todo lo que tiene que ver con la reinvención de los contadores, los arquitectos, los escritores y muchas otras profesiones inherentes a las ciencias sociales conforma debates menores; lo verdaderamente estratégico está en la deformación del papel del ser humano en la construcción de su destino.

TEMAS


Inteligencia artificial - Tecnología - Papa León XIV