El día más volátil del precio del petróleo
miércoles, 11 de marzo de 2026
El Gobierno colombiano no puede hacer las cuentas de la fábula “la lechera” con el espejismo de los precios del petróleo, como tampoco dejar pasar una oportunidad irrepetible
Editorial
Ninguna materia prima es tan sensible a los acontecimientos políticos del mundo como el petróleo. 2026 ha sido especialmente turbulento en la variación de los precios del barril de petróleo brent y WTI; arrancó con la deposición del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y le siguió los bombardeos sobre Irán, en los cuales murió su líder, Ali Khamenei, en uno de los ataques más letales contra un país en los últimos años.
Los dos hechos, tanto el de Venezuela como el de Irán, están unidos por el cordón umbilical del petróleo, que es, supuestamente, el móvil de cada una de las acciones del Gobierno de Donald Trump sobre dos territorios especialmente ricos y conocidos por contar con algunas de las mayores reservas minero-energéticas de un mundo voraz por materias primas como el petróleo, el gas, el oro, el cobre y el litio, entre otros.
Toda esta turbulencia, ocurrida solamente en los primeros 70 días del año, ha hecho que la volatilidad del precio del petróleo sea una constante que anima a países productores como Colombia y que, a su vez, genera incertidumbre entre los importadores de combustibles y derivados del petróleo, como también lo es nuestro país. La alta gerencia de Ecopetrol ha dicho que la actual coyuntura internacional puede beneficiar a las cuentas nacionales en un monto cercano a $40 billones, eso sí, si el barril de brent supera los US$100.
Una noticia que es realmente buena para unas finanzas públicas marcadas por un alto endeudamiento y un creciente déficit fiscal cercano a 6%. Colombia, en la actualidad, produce poco menos de 750.000 barriles de petróleo al día, una cantidad que está por debajo de sus expectativas de producción y comercialización, situación que se puede mejorar si hay voluntad por parte de Ecopetrol y de las otras petroleras que operan en el país de aumentar la producción.
Es muy factible que los jugadores del sector energético deban hacerlo, porque los conflictos y la estabilización de la producción petrolera venezolana aún pueden durar de dos a cinco años, tiempo que podría utilizarse como una ventana de producción y de ingresos para el sector petrolero colombiano.
Marzo se ha caracterizado por ser un mes volátil, con la devaluación del peso frente al dólar, pero mucho más en los precios del petróleo: en solo una jornada el barril de brent pasó de valer US$100 a subir hasta US$119 y caer nuevamente por debajo de US$90, lo que demuestra que el mercado es volátil y que no se pueden hacer cuentas alegres con los ingresos de un petróleo que no se ha extraído ni se ha vendido.
En ese error no puede caer la alta gerencia de Ecopetrol: dejarse mover por los cantos de sirena en un momento como el actual, que muestra niveles de precios elevados del barril. Es determinante que las movidas de precios, así como los negocios en el sector petrolero entre inversionistas privados, no vayan a inflar una burbuja petrolera, recordando la vieja fábula de “la lechera”, cuya moraleja es no caer en sueños materialistas cuando la realidad es frágil.
Es cierto que el petróleo representa para la economía colombiana 30% de las exportaciones, es el sector gran contribuyente y uno de los mayores generadores de empleo formal, un impacto que siempre debe tenerse en cuenta a la hora de subirse a un tren de ilusiones de duro aterrizaje.