El Emisor debe seguir bajando las tasas

La Junta del Emisor no debe esperar la llegada del nuevo ministro de Hacienda para bajar tasas, las condiciones económicas están dadas para actuar

EditorialLR

El Banco de la República es de lejos la institución económica más admirada y una de las pocas que goza de excelente favorabilidad ante la opinión pública; uno de los frutos mejor sembrados por la Constitución de 1991 porque ha sabido mantenerse aislada de las presiones políticas y de los manoseos de los poderes de turno en el legislativo y el ejecutivo; por lo que decirles a los codirectores del Emisor qué deben hacer en materia de política monetaria, pareciese un sinsentido o una pérdida de tiempo, pero bien vale la pena opinar por fuera de sus gruesos muros de banco central, sobre las razones para que consideren seguir bajando las tasas de interés justo al terminar este primer semestre del año. Su actual gerente general, Juan José Echavarría, quien ya completa año y medio al frente de la entidad independiente, le ha impreso una nueva dinámica de puertas abiertas que lo alejan del dogmatismo tradicional de los banqueros centrales y recientemente decidió que no siempre que se reúne la junta del Emisor tienen que hablar de tasas ni mucho menos existe la obligación de hacer reuniones formales cada 30 días.

Una buena iniciativa para generar estabilidad y no enviar mensajes inoportunos a un mercado inestable y cargado de incertidumbre; eso si miramos o lo comparamos con la ortodoxia común de la Reserva Federal, del Banco Central Europeo o el Banco Central de Chile, sólo para mirar algunos referentes. Pero los medios de comunicación y los analistas económicos también son actores necesarios para las decisiones que se tomen, más en medio de un cambio de administración nacional que pronto cambiará a uno de sus miembros por derecho propio. Los dos últimos periodos presidenciales de ocho años tuvieron como consecuencia que los codirectores fueran de la misma escuela y que otros casi se eternizaran en esos apetecidos cargos. Al llegar un nuevo ministro de Hacienda, como timón de la economía, habrá que esperar renovación profunda en la conformación de la Junta del Emisor. Al Presidente saliente le queda un nombramiento en la recámara, que bien vale la pena aconsejar, que no sea un premio de consolación a uno de sus funcionarios cercanos o un “nombramiento grada” para otro funcionario o cercano que quiera hacer nombre, recoger experiencia o garantizar estabilidad laboral para los cuatro años siguientes.

En medio de este nerviosismo propio del cambio de gobierno, los codirectores deben tomar la decisión de bajar 0,25 puntos la tasa de interés para dejarla en 4%. Basados en el buen comportamiento de la variación de precios: el mes pasado la inflación de los últimos doce meses -mayo de 2017 a mayo de 2018- ascendió a 3,1%, mucho menor a ladel mismo periodo del año anterior pasado de 4,3%. Los datos de junio serán muy parecidos, con esta tendencia a mejorar. Y si a esto se suma el alza de los precios internacionales del petróleo, estamos seguros que el Emisor, como organismo autónomo, de carácter técnico y de rango constitucional, dará un importante paso para incentivar el consumo de las familias bajando las tasas de intervención del mercado, todo porque es el órgano rector que tiene por objeto velar por la estabilidad de la economía y el poder adquisitivo de las familias. Lo demás es tarea del nuevo ministro de Hacienda que llega con la tarea de trabajar con los bancos para que esas tasas bajas se transfieran al consumidor.

TEMAS


Emisor - Banco de la República - tasas de interes - Juan José Echavarría