El grave precedente de la señora Kirchner

Saltarse la seguridad jurídica es uno de los peores atentados a la inversión extranjera.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, dijo ayer durante el Foro Económico de Latinoamérica que se realiza en México, que "el esfuerzo encomiable de los gobiernos latinoamericanos para hacer de la región un destino atractivo y seguro para la inversión y el comercio internacionales no puede verse empañado por actos que considero puntuales que podrían interpretarse erróneamente y hacer daño al conjunto del área. Tengan la absoluta seguridad de que trabajaré para que eso no suceda porque eso sería sumamente injusto".

Sus palabras son una especie de parte de tranquilidad para los intereses económicos de países como Colombia que buscan la llegada de inversión extranjera de calidad, pero no dejan de preocupar por los efectos colaterales en la calificación de riesgo de la región del episodio hispano argentino. El gran obstáculo en este momento es que en América Latina aún no se han logrado grandes separaciones políticas, sociales o económicas entre los países del área y muchos fondos de inversión juntan todo lo que sucede en esta zona de economías emergentes cada una con un ritmo diferente, pero empaquetadas.

Es muy grave para Argentina y para los países de la región el paso dado por el gobierno peronista de Cristina Kirchner, una acción hostil que seguramente tendrá consecuencias en el futuro para atraer inversiones de largo plazo. Del caso de las acciones que Repsol tenía en YPF se pueden aprender varias lecciones, la primera tiene que ver con el fracaso de la diplomacia gubernamental en las gestiones privadas de las empresas. No se compadece de la peligrosa situación, que las cancillerías y las embajadas de España y Argentina no hayan solucionado a tiempo el asunto económico a través de los canales idóneos.

El otro punto grave es que se puede generar un efecto dominó tras los sucesos de Repsol en Argentina, pues las inversiones de empresas españolas están siendo repensadas por varios gobiernos de la región, que están replanteando seriamente la enajenación de acciones de estatales en sectores estratégicos como son los hidrocarburos, el sector financiero y las telecomunicaciones. Pero más allá de los temores de los inversionistas y de la incertidumbre que la situación puede generar, está la economía globalizada de mercado que pierde uno de sus pilares fundamentales en las transacciones internacionales como es la seguridad jurídica.

Aun es muy pronto para saber a ciencia cierta qué sucederá con las calificaciones de riesgo de la región, pero lo único cierto hasta ahora es que los gobiernos deben pronunciarse claramente y mostrar diferencias claves que se tienen de país a país.