Editorial

El mundo entra en modo estrés petrolero

Gráfico LR

La Opep y la AIE intentan anticiparse a una posible reducción del suministro de crudo para evitar que los mercados entren en pánico petrolero luego de los ataques a Irán

Editorial

Diario La República · El mundo entra en modo estrés petrolero

El mercado energético mundial está entrando en una fase de estrés creciente. Ministros de minas y energía de países altamente consumidores y productores de petróleo están siguiendo con preocupación, y en algunos casos con auténtica ansiedad, la escalada militar en el golfo de Omán luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

La inquietud se basa en la premisa de que, si el conflicto se profundiza o se prolonga, el estrés podría transformarse en pánico en los mercados energéticos y en los países que dependen del crudo para su estabilidad económica. No sería la primera vez que una crisis en Medio Oriente sacude al planeta. En la historia está el trauma que provocó la invasión de Kuwait por parte de Irak a comienzos de la década de los 90, cuando el conflicto desató un impacto en los precios del crudo y obligó a una movilización internacional para proteger el suministro energético, lo que desencadenó la Operación Tormenta del Desierto.

Esa crisis dejó claro que el petróleo más que una materia prima es también una herramienta de poder geopolítico. Por esa misma razón, las reacciones internacionales de los organismos energéticos no se hicieron esperar. La Agencia Internacional de Energía, AIE, convocó una reunión no programada de los gobiernos miembros por los acontecimientos en el Medio Oriente y las implicaciones para la seguridad energética, y advirtió que el mercado petrolero enfrenta riesgos geopolíticos relevantes, pero también dio un parte de tranquilidad al señalar que está lista para ayudar a estabilizar el mercado petrolero mundial tras el conflicto con Irán, ya que los países miembros tienen más de mil millones de barriles en reservas de emergencia.

Un documento de la AIE afirmó que, si bien la producción petrolera de la región se mantiene prácticamente intacta tras la guerra, los flujos a través del Estrecho de Ormuz, así como la producción de gas natural licuado, GNL, se han visto significativamente afectados. Los países miembros enfatizaron la necesidad de una planificación para el peor escenario posible y solicitaron evaluaciones adicionales de los daños.

Aunque el documento no mencionó ningún plan para liberar reservas y afirmó que el mercado está adecuadamente abastecido por ahora, la AIE ha implementado cinco liberaciones de este tipo en los últimos 35 años en medio de las crisis: durante la Guerra del Golfo de 1991, los huracanes Katrina y Rita de 2005, el levantamiento libio de 2011 y dos tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, Opep+, no se quedó atrás y decidió avanzar en un aumento moderado de su producción para reducir la presión sobre los precios en un momento de incertidumbre.

El ajuste contempla un incremento cercano a 206.000 barriles diarios, que busca amortiguar el impacto que podría tener el conflicto en la oferta global de crudo. Ante este panorama, el mundo está en un periodo de alerta energética. El barril de petróleo brent subió hasta los US$84 en la jornada de ayer, mientras el WTI ascendió a US$76, impulsados porque Irak, el segundo mayor productor de crudo de la Opep, ha reducido su producción en casi 1,5 millones de barriles diarios.

Las decisiones de la AIE y de la Opep+ reflejan que las instituciones del sistema petrolero intentan anticiparse a un posible choque en el suministro, pero también confirman que la estabilidad del mercado mundial puede volverse muy frágil. Ojalá el estrés no se escale a un pánico petrolero.

TEMAS


Petróleo - Irán - Medio Oriente - Brent