El ‘Oráculo de Omaha’ y el futuro del euro

Uno de los inversionistas y empresarios más importantes del mundo, Warren buffet, arremete contra la moneda única

Warren Buffet es uno de los empresarios e inversionistas más respetados en todo el mundo y cada que habla verdaderamente pone a pensar sobre el rumbo de los negocios y de las economías en sí mismas. Esta vez ha mostrado su visión más pesimista de la situación económica de los países que cuentan con el sistema monetario único. El dueño de la firma de inversión, Berkshire Hathaway, cree que la zona euro "se está desplomando demasiado rápido. No sé si el euro existirá dentro de una década, y tampoco lo saben los europeos".

Buffett plantea que la falta liderazgo es una constante entre los mandatarios del viejo continente y se convierte en una de las razones por las que no se llega rápido a una solución para salir de la presente crisis, que más allá de lo monetario es de `pura y llana` confianza. Los mercados no le dan tregua a España ni a Grecia y la presión sobre el euro continuó al finalizar esta semana, en especial después de que se revelara la falta de acuerdo en la Reserva Federal ante un nuevo estímulo, por lo que la divisa europea llegó a cotizarse en US$1,21 durante la jornada del pasado jueves, para luego cerrar en US$1,22, cifra que no tenía desde junio de 2012. Sin embargo, los analistas no creen que esta situación se perpetúe, dado que la posibilidad de un estímulo sigue presente.

`El oráculo de Omaha`, como es conocido Buffett, es muy pesimista sobre el futuro a largo plazo de la moneda única europea y esa es una tesis que empieza a tomar fuerza. Más allá de los comentarios calificados, esa idea debe ser analizada en todas sus dimensiones de manera muy profunda, pues el fracaso del euro como hilo conductor de las finanzas de Europa sería una gran falla para la historia. Lo que vive  esa zona es una crisis acentuada de deuda soberana con graves implicaciones en las políticas domésticas de los miembros de la Unión Europea. Al comienzo del sueño del euro, el modelo quiso ser copiado en varios bloques comerciales como la panacea hacia el bienestar social, pero décadas después se observa que eso no sucedió, o por lo menos, aún no ha ocurrido.

Sólo los bancos centrales de Europa saben a ciencia cierta cuál va a ser el futuro de la moneda única, a los grandes inversionistas solo les interesa el retorno económico que les brindan sus proyectos. El incierto futuro del euro depende mucho de las posturas políticas de los gobiernos que alguna vez le apostaron a ese sueño. De momento, la mayor enseñanza tiene que ver con la confianza y el verdadero compromiso gubernamental con una idea que trascendía naciones. Que el euro fracase es una muestra más de las malas decisiones políticas coyunturales en la economía.