Editorial

El peligroso fantasma del crowding out

Gráfico LR

Que la economía esté en negro por aporte del sector público y su gasto, mas no por acción productiva del sector privado, significa que la primera víctima es el pago de impuestos

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Diario La República · El peligroso fantasma del crowding out

El grueso de la literatura económica define el crowding out como el desplazamiento o la expulsión generada por la reducción de la capacidad de inversión de las empresas como consecuencia de la deuda pública; dicho de otra manera, sucede cuando las empresas y el sector privado en su conjunto ceden su espacio a los actores del Estado o agentes públicos. Visto desde otro ángulo, es cuando la intervención del Estado en uno o varios sectores opaca sustancialmente al resto del mercado, puede darse en la oferta o en la demanda.

Por ejemplo, si el Estado decidiera canalizar los subsidios destinados a la construcción, solo a través de una empresa estatal, en desmedro del papel de las constructoras privadas, ocasionaría un debilitamiento del sector pilar del crecimiento; o por ejemplo, si no usara el sistema bancario en general para entregar ayudas a las familias, sino los bancos oficiales, generaría una distorsión en una economía de mercado en beneficio de un gobernante de turno; el crowding out siempre ha sido la antesala de problemas más profundos como la devaluación y la inflación, pues ni la moneda conservaría su valor frente al dólar, ni los precios se lograrían manejar ante la expectativa de un gran actor que compite y reglamenta, una suerte de jugador-árbitro.

La disminución de la inversión privada como consecuencia del deterioro del orden público, el aumento de los impuestos, los altos tipos de interés y otras situaciones colaterales como la inviabilidad de modelos financieros para proyectos futuros, son los elementos del cocktail que configura el efecto de desplazamiento o expulsión del sector privado en una economía.

El tema se trae a colación porque desde el pasado abril la economía está en saldos rojos y solo presenta números negros cuando se equilibra con el aporte del sector público, vía contratación de empleados, pago de salarios, defensa, pensiones y alguna obra pública. Esto sucede en casi todos los Estados de corte socialista, basados en ayudas, subsidios, asistencialismo y ejércitos de empleados públicos que hacen oposiciones para emplearse de por vida.

Cuando un Estado cae en esa situación, su mayor problema no es generar emprendedores que se gradúen como grandes empresarios o desarrollen invenciones e innoven, sino generar mecanismos de financiación pública, aumentando impuestos, emitiendo deuda, imprimiendo dinero desde su banco central y siempre luchando contra una inflación monetaria (caso argentino).

Una manera de ubicar países en el concierto regional por el criterio de si están en una etapa leve o avanzada de desplazamiento de lo privado en beneficio de lo público, es que no existen grandes corporaciones multinacionales o multilatinas que puedan competir en otros mercados.

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No es bueno que la economía colombiana está en terreno negativo desde la óptica privada; si se excluye el aporte a la economía de la administración pública, se completaron tres trimestres consecutivos en rojo. Un sector salud y pensional sostenido en pilares públicos al 100% solo refrendan el camino hacia el desplazamiento y la expulsión de los actores del sector productivo; nada raro que se empiece a hablar de revivir alguna entidad pública de construcción para hacer las casas que atiendan el creciente déficit habitacional; algo oscuro aún no muestra las apuestas reales de los actuales actores públicos.

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