El pendiente del sistema bancario

Un sistema de pagos en el sector financiero es uno de los pendientes que no solo mejorará el servicio, sino que redundará en mejores servicios

EditorialLR

Si se observa con detenimiento el comportamiento de los sectores económicos en su aporte el Producto Interno Bruto de los últimos meses, veremos que el sistema financiero colombiano es uno de los más consistentes con su contribución. Afirmación que es indiscutible si miramos que el sistema de bancos, aseguradoras, fondos de pensiones, fiduciarias y demás instituciones tiene un componente histórico y local que le otorga fortaleza y tranquilidad, pues es uno de los pocos focos estratégicos que sigue siendo ampliamente dominado por inversionistas locales de vieja data y tradición en la región, que obligan a los competidores externos a ser muy eficientes y a trasmitir con gran detalle nuevas tecnologías. En esta industria es un hecho bastante sensibilizado que la banca digital y las transacciones sin efectivo, poco a poco se toman el mercado y priman sobre los métodos tradicionales como las otroras visitas a las sucursales bancarias. Pero eso no es modernidad, es apropiación de los adelantos de obligatorio uso en todo el mundo. Cada año una persona en Colombia hace una transacción digital cada 30 días y realiza casi 50 operaciones electrónicas, realidad que en nada tiene que ver con la modernización de un sistema de pagos que es la verdadera necesidad para hacer más eficiente todo el sistema local.

La definición más acertada de sistema de pagos es el que le da el banco central: “obedece al conjunto de instrumentos y medios utilizados por los distintos agentes económicos para efectuar pagos, el marco institucional y operacional dentro del cual se realizan tales pagos, los procedimientos operativos y la red de comunicaciones utilizados para transmitir la información de los pagos y efectuar la liquidación”. Toda una suerte de operaciones invisibles a los cuentahabientes que hacen que los agentes no pierdan tiempo, tengan confianza y puedan operar cada segundo de una jornada. Este tema en Colombia funciona bien, pero hay muchas críticas, especialmente de la banca extranjera sobre su eficiencia por los rezagos en tiempo entre orden de pago y la liquidación final de la operación o en el tiempo entre el perfeccionamiento de los dos lados de una transacción que involucre por ejemplo la compra de un título o la compra de divisas. A pesar de que son situaciones que se han venido solucionando desde hace más de una década, se convierten en un imperativo a la luz de la llegada de los neobancos al mercado regional.

El sistema bancario colombiano debe avanzar en este reto si no quiere que experimentar la misma de Uber y los taxis o una situación como la de los hoteles y AirBnB. De esta manera, el gran reto según ha mencionado el presidente de Bbva, Óscar Cabrera, es una mayor penetración de la banca digital que podría acelerarse con cambios regulatorios y con políticas e incentivos que simplifiquen la transaccionalidad entre las entidades y los usuarios con medidas como estandarizar los números de identificación de los productos bancarios; estandarizar los números de identificación de servicios susceptibles a ser domiciliados, y crear un estándar de código QR nacional. Además buscar que un ente regulador identifique un lenguaje común entre las entidades participantes del sistema para facilitar las transacciones entre los actores y así evitar la segmentación. Se requiere la existencia de un responsable que armonice un sistema abierto que se pueda interconectar fácilmente y que permita comunicar a las entidades de forma fácil y sencilla.

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