Editorial

El petróleo volverá a ser el eje económico

Gráfico LR

Las últimas movidas petroleras, la apertura de los mercados venezolano y argentino, así como el incierto entorno del Medio Oriente empujan al sector colombiano a un cambio de época

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Diario La República · El petróleo volverá a ser el eje económico

El sector petrolero representa poco más de 8% del PIB de manera directa, e indirectamente puede subir a 12%; es 30% de las exportaciones y, en materia de inversión extranjera, puede ascender a 25%, una cuarta parte del total. Y hay una cifra que no es menor: durante el cuatrienio de Gustavo Petro al frente de la Casa de Nariño, que terminará el próximo 7 de agosto, las transferencias totales de Ecopetrol van a superar $140 billones, las más altas en la historia reciente, justo en medio de un gobierno que estuvo de espaldas a la economía extractiva y que difundió el concepto del decrecimiento y el respeto deliberado por las energías renovables.

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En pocas palabras, la economía colombiana no puede vivir de espaldas al petróleo y mucho menos deprimir su papel en las rentas nacionales, máxime ahora que se han abierto los mercados venezolano y argentino, países que necesitan de empresarios fuertes, conocedores del sector y que entiendan cómo funciona el negocio. No en vano los hidrocarburos han sido esenciales en la historia económica del país, desde mediados de los años 90 cuando se descubrieron Cusiana y Cupiagua, sin olvidar que en los años 80 el país fue importador de crudo, lo que llevó a un endeudamiento muy alto.

La caída de Nicolás Maduro en Venezuela y la intervención de Estados Unidos en Irán comprometen el futuro del petróleo en Colombia, y eso se empieza a ver en las últimas movidas empresariales: venta de Frontera, oferta por Geopark, otra oferta por Parex y ahora el control del Grupo Gilinski de la segunda compañía más importante, fundada en 2002 por James Park. Y si a esto se suma que Ecopetrol debe empezar a actuar en Venezuela -para ello debe pedir permiso a la Ofac- a través de ISA en la transmisión de energía, todo indica que Colombia está llamada a ser el epicentro de la nueva hoja de ruta petrolera en el vecino país, respaldada por Estados Unidos.

Por lo menos en la próxima década, más allá de 2030, el sector petrolero colombiano empezará a experimentar un cambio de época marcado por las vacas gordas, y para aprovechar el momento económico en toda su dimensión debe contar con los recursos apropiados, el talento humano mejor calificado y la decisión de país de enfocarse en el petróleo, el gas, el transporte y la distribución de crudo y sus derivados en la región.

La “patria boba petrolera” está llegando a su final y la geopolítica mundial lo está precipitando. Los conflictos en Medio Oriente no se solucionan de la noche a la mañana, y la intervención de Estados Unidos en la región puede durar muchos años, en los que el petróleo volverá a ocupar los primerísimos lugares. Es cierto que la transición energética puede acelerar y que los vientos y el sol ganen terreno en la matriz energética colombiana, pero no se puede desconocer que hay un renacimiento del petróleo, de la mano de las intervenciones estadounidenses en todo el mundo, y Colombia puede ser un gran ganador si sabe actuar en el vecino país, en el país mismo y mantiene una diplomacia coherente en este sector.

No le debe caber la menor duda al nuevo presidente de Colombia de que es el petróleo el que puede enderezar el déficit fiscal y reducir la deuda externa en los próximos años.

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