El `pico y placa` no es la solución

La medida antitrancones se volvió paisaje y la aceptamos a ojo cerrado; debemos reclamar infraestructura

En Bogotá se ha llegado a la penosa situación de que los huecos en las calles son elementos urbanos que hacen parte del paisaje, incluso la gente los referencia para dar direcciones y se sorprenden cuando esporádicamente la Alcaldía los tapa. Aprendimos a convivir en medio del caos y a que las autoridades distritales pasen por los cargos públicos sin gestión alguna. Pero la muestra más grande de esa desidia capitalina – y por qué no nacional – es aceptar a ojo cerrado que no se puedan usar los vehículos particulares en ciertos horarios del día, incluso como sucedía en Bogotá, durante jornadas completas, ocasionándole a las personas gastos extra en el transporte público.

El `pico y placa` no es la solución definitiva a los trancones que afectan la calidad de vida de los habitantes de las grandes capitales colombianas y que se han convertido en una elemento en contra de la competitividad nacional. La solución estructural a este problema creciente es contar con la infraestructura vial adecuada que soporte la entrada de nuevos vehículos, la chatarrización de los carros viejos, y mayores exigencias para expedir licencias de tránsito. Desde hace tres lustros comprar un carro nuevo en Colombia se volvió un proyecto muy factible y alcanzable, gracias al mejoramiento económico de las familias; a la rebaja en los precios, fruto de la competencia y los tratados comerciales, y sobre todo, a los mecanismos de financiación que ofrece el sistema bancario.

El ritmo de crecimiento de los vehículos en las calles se multiplicó, pero no sucedió lo mismo con las vías de Bogotá, Cali, Medellín o Barranquilla. Todas las ciudades capitales, incluso muchas intermedias, vieron en la adopción de medidas restrictivas al uso de los carros como el `pico y placa`, la solución a la falta de planeación de infraestructura en todo el país. Y está sucediendo lo mismo que con los huecos, aceptamos el `pico y placa` a raja tabla, como si fuera normal que una persona no sea libre de usar un bien adquirido – como es un carro – cuando quiera y donde quiera. El problema no es que se estén vendiendo muchos carros en el mercado ni que la gente esté accediendo con mayor facilidad a este bien necesario en la vida moderna, el verdadero problema siguen siendo los funcionarios públicos que son incapaces de solucionar el atraso de la infraestructura.

Las alcaldías y las gobernaciones deberían implementar planes estratégicos a largo plazo que solucionen la infraestructura, y al tiempo, le permitan a las familias poder renovar sus vehículos cuando lo deseen sin estar pendientes de horarios ni terminaciones en par o impar de sus matriculas. Está claro que el `pico y placa` es una muestra más de la incapacidad de los gobernantes a solucionar los problemas de la gente.