El segundo paso es armar un buen gabinete

Iván Duque no puede equivocarse con los nombres de sus primeros ministros que deben estar con él, al menos dos años y evitar que sean cuotas

EditorialLR

El presidente electo de Colombia, Iván Duque, no solo obtuvo un triunfo arrollador en las urnas el pasado domingo, sino que logró unir todas las fuerzas de derecha en torno a su proyecto político; ese fue sólo el primer paso. Ahora el siguiente es más complicado y consiste en armar un gabinete probo que interprete sus ideales, ponga a andar una hoja de ruta para el próximo lustro y lleve al país a otro nivel de desarrollo. Este segundo acto es bien difícil y se convierte en una suerte de ¡alea jacta est! “pasar el Rubicón”, y justo cuando lo haga empezará a cosechar los primeros detractores, enemigos gratuitos y malquerientes. El Presidente electo debe recordar que una cosa es ser candidato cuando se despiertan sentimientos y llueven los seguidores y otra muy distinta cuando se es Presidente y hay mucha gente a su alrededor con grandes expectativas de cargos, representaciones y demás funciones burocráticas que son el combustible real de la política.

Hace varias décadas cuando los concejales no recibían salario ni pago alguno por asistir a las sesiones de los Concejos Municipales, se hablaba de los “concejales admirables”, un puñado de hombres preparados, experimentados, exitosos, estudiosos y sobre todo, bien intencionados, que le prestaban ese servicio a sus comunidades; actuaban como una junta directiva de los alcaldes y no tenían mayor incentivo que sus pequeños pueblos o ciudades fueran buenos vivideros, con servicios públicos aceptables y sobre todo seguros, pues casi todo el mundo se conocía. La Colombia de ahora no es un pueblo y las ciudades están desbordadas por problemas crónicos que sobrepasan la capacidad de un alcalde, un gobernador y el mismo Presidente. Por ese mismo tamaño de los grandes retos, es indispensable que Iván Duque arme bien su primer gabinete ministerial para que se blinde de escándalos por inhabilidades, poca preparación, baja experiencia, pero ante todo porque son cuotas de los muchos políticos profesionales que le ayudaron en la gesta electoral que le permitirá gobernar desde el próximo agosto hasta la misma fecha de 2022. El Presidente de Colombia tiene innumerables funciones de representación; miles de eventos, visitas procolarias, entrevistas con gremios, medios de comunicación, bancos multilaterales y toda una suerte de actividades que se llevan su tiempo útil. Es por esta razón y por el simple hecho de que debe asesorarse muy bien de gente experta en múltiples disciplinas que su primer gabinete debe ser de lujo para que no pierda ni un minuto para sacra este país adelante. Hay cientos de profesionales muy capacitados para acompañarlo en la Casa de Nariño y quizá muchos también lo hagan por una “función admirable” para contribuir a solucionar los problemas del país; el reto es identificarlos y llevarlos a su equipo sobre el cual hay muchas expectativas. Obviamente, el único gran consejo es que se rodee de personas que pueda despedir sin amarres fraternales; mucho menos de políticos con agenda propia que lo único que quieren es ser ex ministros, y de otros que tienen jefes por fuera del Ejecutivo, tales como las fuerzas gremiales y los directorios de los partidos políticos. En este momento de verdadera transición con sus más y sus menos se necesita de unos ministros preparados, buenos comunicadores y que sus nombres tengan representación regional.

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