El toma y dame arancelario toca a la puerta

Todo parece indicar que la política arancelaria de Trump no se afloja y que el presidente de EE.UU. va en serio en la protección de sus empresas

EditorialLR

La economía global se enfrenta a una inminente guerra comercial, como aquellas que se habían sepultado hace varias décadas cuando reinaba el proteccionismo, luego de que el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunciara la suspensión de la exención a la imposición de aranceles a la importación de acero y aluminio de la Unión Europea, Canadá y México; decisión que cayó como un misil en las relaciones comerciales globales y seguramente tendrá consecuencias a lo largo y ancho del planeta. Ya el Gobierno mexicano tomó las primeras represalias frente a la medida unilateral tomada por Estados Unidos, su mayor socio comercial. En un escueto comunicado el Gobierno mexicano anunció que “impondrá medidas equivalentes a diversos productos como aceros planos (lámina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, piernas y paletas de cerdo, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros (…) “esta medida estará vigente hasta en tanto el Gobierno estadounidense no elimine los aranceles impuestos”.

Al otro lado del Océano, Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, también activó el plan de represalias comerciales y llevará el caso ante la Organización Mundial de Comercio, al tiempo que aplicará aranceles a productos estadounidenses por el mismo valor afectado, cercano a los US$3.500 millones. El líder europeo ha respondido diciendo que, “EE.UU. nos deja ahora sin otra opción que proceder con un caso de solución de controversias en la OMC y con la imposición de aranceles adicionales a una serie de importaciones desde EE.UU. Defenderemos los intereses de la Unión, cumpliendo a rajatabla con la ley comercial internacional”.

A comienzo de mayo, Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, glocalizó el problema cuando manifestó que Estados Unidos está incumpliendo el Tratado de Libre Comercio con la imposición de los aranceles al acero y al aluminio del Gobierno de Trump. El gremio le exigió a la administración Santos activar el mecanismo de resolución de conflictos que prevé el Tratado, ya que con los aranceles a los metales se están incumpliendo las condiciones del acuerdo. Recordemos que el objetivo del TLC con Estados Unidos es lograr aranceles cero, factor que deshace el tratado pues la imposición de tasas arancelarias de 25% y 10%, es una acción retrógrada. El sector metalúrgico y metalmecánico afectado por esta medida no representa mucho para la economía local, pero sí es un precedente mayúsculo en términos comerciales. Si Estados Unidos incumple el TLC al aplicar aranceles a Colombia para acero y aluminio, es un mal augurio sobre lo que se puede venir en otros sectores más estratégicos, como los agro industriales Lo extraño en todo este episodio es que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, siga mudo frente a un suceso que no se puede ocultar y que tiene muy nerviosas las autoridades comerciales de todo el mundo. Ojalá el Ejecutivo no descuide ningún sector en este momento, especialmente al acero y aluminio locales, de tal manera que logre exclusiones. Colombia no puede pelear con el socio comercial más importante, pero sí puede hacer respetar lo firmado en los tratados que fueron respaldados por todos los gremios.

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