Editorial

El Vice debe ser el gerente de la reconstrucción

Gráfico LR

Nadie más probo e idóneo para hacerse cargo de convertir una tragedia en una oportunidad que José Manuel Restrepo, y de paso el Gobierno mata dos pájaros con el mismo tiro

Editorial

Diario La República · El Vice debe ser el gerente de la reconstrucción

Síganos y léanos en Google Discover

Si se revisa la historia política de Colombia, desde la Constitución de 1991 que revivió esa figura, se advierte que el rol del vicepresidente es una auténtica papa caliente, que solo tiene efectos prácticos durante la campaña presidencial y que durante el desarrollo de todo el cuatrienio es un candidato más al partidor, que no se compromete con el mandatario en ejercicio para no quemarse y al que no le dan mucho juego ni protagonismo ejecutivo.

Esta historia debe cambiar en un gobierno con tintes libertarios como el de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo, pues para nadie es un secreto que gran parte del triunfo, el pasado junio, se debió al perfil tecnocrático que le infundió el varias veces rector y exministro a la disruptiva campaña, ahora gobierno.

La catástrofe sobrevino solo 24 horas después del comienzo del nuevo gobierno Nacional y Colombia experimenta un eterno déjà vu, una sensación de que esta situación ya se ha vivido, y es cierta, pues Popayán, Armero, Armenia y el coronavirus son sucesos que están siempre presentes, no solo por lo trágicos, sino por lo mal manejados por esas gerencias ad hoc que los gobiernos de turno se inventaron.

Hoy en día no hay una figura en el panorama político, económico y empresarial que supere al vicepresidente Restrepo para llevar dicha gerencia, al menos por dos años, hasta que todo se estabilice. No solo goza de experiencia como ministro, sino de confianza por parte del sector productivo que se ha volcado en donaciones.

No se le puede poner ese encargo a cualquier comerciante o un perfil sacado del banco de talentos; debe ser un tecnócrata probo que saque esa tarea adelante y que de paso enrute el crecimiento nacional para los próximos años, en una simple paradoja de convertir una luctuosa tragedia en gran oportunidad. Sus detractores -esos que dicen que no es un abelardista pura sangre- se equivocan, pues no leen que es un momento de grandeza para Colombia en el que no se puede perder un grano de arroz ni un peso donado por gobiernos extranjeros y los empresarios.

Si el gobierno Nacional copia la idea, mata dos pájaros de un tiro: soluciona la vacuidad clásica de los vicepresidentes y le entrega la reconstrucción a alguien de confianza de los sectores productivos. Con la buena experiencia de Germán Vargas Lleras, dedicado durante la administración Santos a la construcción e infraestructura, y quizá la de Francisco Santos durante el primer gobierno de Álvaro Uribe a las relaciones internacionales, se puede enseñar que, con un vicepresidente ocupado en entregables prácticos, la historia del país podría cambiar.

Restrepo ha tenido muchos trabajos importantes en la última década, rector, ministro, pero es el de vicepresidente por elección popular el rol de su vida, uno que garantizará que la tragedia del Valle, el Eje Cafetero y Chocó se convierta en una oportunidad para progresar como país. Solo depende de que él se comprometa y de que el presidente lo vea en ese rol y esas funciones, como también una garantía de que la corrupción no llegue al dinero de las donaciones, ni que muchos avivatos lleguen a pedir casa en Pereira o Cali, aprovechando el ruido de la reconstrucción para atajar la real necesidad de vivienda, tal como sucedió en Popayán y Armenia.

Con Restrepo como gerente de la reconstrucción se habrá solucionado gran parte de la voracidad de muchos interesados en contratos, licitaciones y otorgamientos corruptos con esta dura tragedia.

TEMAS


Vicepresidente - José Manuel Restrepo