En el consumo está la clave de un PIB del 5%

El Emisor debe ser consciente de que sólo si anima el consumo con tasas bajas, se logrará un PIB anual del 5%

El Emisor debe ser consciente de que sólo si anima el consumo con tasas bajas, se logrará un PIB anual del 5%

La firma de inteligencia de mercado y de análisis de consumo, Raddar, tiene una observación crucial que debe llegarle al oído a los codirectores del Banco de la República. “Si bien el Producto Interno Bruto en el segundo trimestre de este año creció un 4,9%, el consumo de hogares fue levemente inferior con un 4,0%. Esto quiere decir que el PIB no aumentó por la demanda de los hogares ¡crecimos por la inversión! Claramente, hay una relativa contención en las compras de los hogares por las señales mixtas del mercado y sobretodo por las tasas de intereses. Miremos: el consumo de hogares es el 65% del PIB, pero solo aportó un 55% de crecimiento de este trimestre, mostrando que, cada vez más, crecemos por situaciones externas y no por la demanda interna”.

Una aguda interpretación de los datos del Dane que debe servirle a las autoridades económicas a rehacer sus planes de fin de año en materia de intereses. Tres meses cruciales para empujar el crecimiento a niveles que cumplan con creces los pronósticos más optimistas que hablan de un PIB para 2012 ubicado entre un piso y un techo de 4,5% y  4,9%, respectivamente. Esto quiere decir que si las cosas se dan como se está viendo en la construcción, la infraestructura, los servicios financieros y  un valioso repunte de la agricultura, este será un buen año. Pero si ponemos a jugar el consumo, como ha sucedido en los años anteriores, el PIB de 2012 podría ser toda una buena sorpresa.

Preocupa mucho lo que está pasando con la contracción de la industria por su relación directa con la generación de empleo y en el valor agregado de los productos tipo exportación. Pero eso no es nuevo. La industria colombiana, otro eslabón más fuerte de la cadena del crecimiento, viene estancada desde más de un lustro y es carente de una política industrial por parte del Gobierno Nacional, tal como sucedió en pasadas décadas. Los gremios de la producción, quienes son los llamados a generar el debate, se han dedicado de tiempo atrás a hablar de temas coyunturales de política ‘electorera’, pero nunca hacen análisis de largo aliento y sobre su actividad se cierne la peligrosa ‘enfermedad holandesa’ que puede sepultar más de medio siglo de industrialización y de óptima generación de empleos.

La paz es un insumo para el crecimiento económico que no tiene precio y está bien que todos los actores sociales respalden al Presidente en este nuevo proyecto nacional. Pero no se pueden aplazar más las políticas en función de revivir la industria nacional, el aprovechamiento de los tratados de libre comercio y la rebaja de las tasas de interés para agitar el consumo de los colombianos. Todas las anteriores son acciones que no necesitan de mucho debate para coincidir que son necesarias.