En la agenda económica está la clave

Es un hecho que el ejecutivo por sí solo no transforma, que debe estar apoya-do por un legislativo consciente de los cambios que el país requiere

EditorialLR

El nuevo Presidente de la República ganó con amplia diferencia a su competencia, con quien se distanciaba sobre la concepción del modelo económico que rige al país. La seguridad jurídica, la propiedad privada, el respeto por las leyes, el libre mercado, la competitividad, la libre empresa y el crecimiento fueron las piedras angulares que diferenciaron las propuestas que llegaron a la segunda vuelta. Iván Duque reunió a empresarios, políticos y medios de comunicación en torno a su ideal de modelo de económico. Ahora que se posesiona el Congreso y las comisiones están listas, es imperativo recordar esa situación, pues tradicionalmente los senadores y los representantes tienen otra imagen de lo que es el mercado y el desarrollo económico. Muchos creen que es repartir un millonario Presupuesto, que en 2018 es de $235 billones, e influir en licitaciones. La gran asignatura es sincronizar entre el Congreso y el Gobierno los mismos intereses de desarrollo económico. Los dos poderes no pueden ver al Estado como un cajero dispensador de dinero con fondos ilimitados que se llena a punta de reformas tributarias.

La agenda legislativa es la hoja de ruta del crecimiento y de eso deben ser conscientes ministros, congresistas y el propio Ejecutivo. Esa es la ecuación de la democracia colombiana y ninguno de los poderes debe tratar de morder más presupuesto de cara a una sociedad llena de carencias. Es clave para el éxito de la administración Duque que el portafolio de proyectos de leyes económicas esté listo antes de diciembre para poder corregir a tiempo tareas tan grandes como la reforma a la salud, a las pensiones y a la necesaria reforma tributaria, la cual se debe centrar en la mejor distribución de los impuestos.

Hoy se instala el Congreso de la República que regirá las leyes de Colombia hasta 2022, ya en pleno desarrollo de la segunda década del siglo XXI, pero aún con problemas del siglo XX, incluso del XIX. La responsabilidad de estos senadores y representantes que hoy toman cargo en las distintas comisiones es enorme, pues el grado de reputación de su actividad está en los niveles más bajos, si se compara con el Ejecutvo y el poder Judicial. Ya quedaron conformadas las comisiones y poco o nada se puede hacer para cambiar esa “suerte echada” y quienes ideen en los cuerpos económicos les corresponderá sacar adelante las leyes que la economía necesita para reactivarse.

El presente período legislativo que comienza hoy 20 de julio debe ser más amplio de lo acostumbrado, debe abarcar proyectos de cambio estructural como son las urgentes reformas a la salud, pensiones, justicia o sistema educativo, como otras de un alcance menor, pero fundamentales como es el estímulo y el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, de las industrias creativas y de todo lo que representa la economía digital, independientemente de los sectores económicos que vayan a explotar. La batería de proyectos no debe ser tanto por agro, turismo, salud o infraestructura, sino por canales de disrupción, como el énfasis digital, tecnológico, financiero o creativo. El Congreso tradicionalmente ha tenido un enfoque en su agenda sectorial o regional, pero nunca desde las interfases transversales. La economía naranja, las aplicaciones tecnológicas, las industrias creativas no son exclusivas de sectores ni regiones determinadas. Por todo esto es que este Congreso debe dar un salto enorme en la manera como aborda los proyectos de ley en asocio con el Ejecutivo.

TEMAS


Congreso - Iván Duque - Presidencia de la República - Legislación - Senado - Cámara de Representantes