En la recta final para elegir Presidente

En ocho días el país se apresta para elegir a un nuevo presidente, quien ojalá logre llevar a la nación a otra fase de desarrollo económico y bienestar.

LR

El próximo domingo habrá elecciones para elegir presidente en Colombia. Se enfrentan cinco candidatos que representan todo el espectro político (de izquierda a derecha) que puja por el poder. En La República hemos publicado amplios reportajes, entrevistas y análisis, con todas las propuestas económicas de los candidatos y las dejamos en la página web para que los electores tengan insumos suficientes de donde puedan obtener las posiciones de los aspirantes a la Casa de Nariño, en especial sobre los asuntos públicos más importantes; tales como pensiones, impuestos, propiedad privada, comercio, educación, salud, entre otros temas no menos impactantes en los medios de comunicación, como son innovación, emprendimiento o ciencia. Pero son dos cosas las más importantes para preservar el modelo económico que ha demostrado ser efectivo en llevar a países pobres y subdesarrollados a un nivel riqueza superior. Hablamos de las instituciones históricas del capitalismo como son el libre mercado y la propiedad privada, ejes fundamentales para llevar los equilibrios de una sociedad encaminada a otro nivel de progreso.

El concepto que tengan los candidatos sobre la propiedad privada es fundamental por varias razones. La primera es que todo gobierno -cualquiera sea su línea política- debe preservar un modelo económico que le garantice a sus ciudadanos poder gozar o disfrutar del producto de su trabajo. El incentivo laboral más grande de un individuo es poder acceder a una casa, a un vehículo o a una parcela de su propiedad, todo de acuerdo con sus ingresos o las expectativas que tenga sobre el producido de la labor diaria. Todo colombiano debe estar protegido por la administración nacional de poder conservar y gozar de los frutos de su trabajo. Quizá la única razón de peso para dedicarle muchas jornada a la oficina, a la fábrica o la parcela productiva es acceder a la propiedad privada, incluso una manera de proteger el buen futuro material de su descendencia, a través de la herencia de ese “reiterado fruto del trabajo”.

Para nadie es un secreto que uno de los culpables del rotundo fracaso del comunismo en el mundo fue la desmoralización de las sociedades que no tenían ningún incentivo para trabajar, pues no podían tener propiedad privada ni heredarle algo a sus hijos. La propiedad privada y su protección es el motor de una sociedad competitiva que se esfuerza, pues infunde entre sus individuos el progreso.

El verdadero progreso de un país está fundamentado en el respeto por su trabajo, y el producido de ese trabajo persistente en el tiempo, es el acceso a la propiedad privada. Y si se logra una propiedad como fuente de progreso, debe poderse comprar otra mejor o vender la actual, lo que permite desarrollar la segunda institución que mejora el modelo económico enfocado en el desarrollo de las personas y sus sociedades: el libre mercado. No se puede concebir un modelo económico que proteja la propiedad privada y que ahogue el mercado libre o lo intervenga. Son dos instituciones ligadas en su intimidad: trabajar, acceder a la propiedad, negociar libremente. Así para las personas naturales, como para las jurídicas que se encuentran en un modelo económico donde el flujo dinamice el desarrollo. Son unas elecciones cruciales para el país político, pero como nunca antes, el económico que se ha visto amenazado por tesis populistas que no solo van en contra de la propiedad privada sino que chocan con el libre mercado.

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