En temas de TICs, más vale la realidad

Muy bien que el gobierno ganara el 'Premio GSMA' por el Plan Vive Digital, pero es mejor que las TICs empiecen a ser equitativas.

Está claro que la penetración de internet crece de manera exponencial en Colombia y que nuestro mercado es uno de los mayor potencial para la telefonía celular, pero también es una realidad que la brecha digital es enorme de una ciudad a otra, y ni qué hablar del atraso en las tecnologías de la información de la inmensa mayoría de los pueblos de la geografía nacional. Felicitaciones por la distinción entregada al ministro de las TICs, Diego Molano, en la que se destaca que Colombia es el país con las mejores políticas de telecomunicaciones, pero más allá del reconocimiento iberoamericano está la cruda realidad de atraso que obliga al otrora ministerio de las comunicaciones a reforzar localmente las políticas gubernamentales premiadas en Barcelona.

Mientras el ministro Diego Molano Vega dice que el galardón fue concedido porque "el Gobierno que tiene las políticas más innovadoras de telecomunicaciones en el mundo", los usuarios de internet, los de la telefonía móvil y los televidentes digitales se ven diariamente afectados por constantes caídas de la señal, inexistencia de una buena red de WiFi y una mala vigilancia a las empresas que prestan este novísimo servicio público. Los programas que adelanta el Plan Vive Digital para acabar con la brecha digital y garantizar mejor calidad de vida a las comunidades menos favorecidas, a través del uso de tecnologías de la información y las comunicaciones están bien estructurados y su foco es el adecuado, pero todavía están en el papel.
 
Dice el Ministro "este premio es un reconocimiento al empeño del Gobierno del presidente Santos por hacer de la tecnología una efectiva herramienta para cerrar las brechas sociales y regionales e impulsar el desarrollo en toda Colombia"; unas buenas palabras, pero la realidad es otra. El país no puede vivir de anuncios y reconocimientos internacionales, al tiempo que la realidad es otra. Al igual que en otros países, el nuestro ha logrado que pasemos de 2,2 millones de conexiones a internet a cerca de cinco millones en el último año y medio. Esa es una tendencia global; al detallar en dónde se crece nos damos cuenta que todo se centraliza en las dos grandes ciudades dejando una gran brecha digital.
 
En materia de tecnologías de la información más vale la realidad que la virtualidad. En pocas palabras es cómodo mostrar cifras y casos aislados de buenas aplicaciones, actitud que no es consecuente con la realidad de baja conexión de las instituciones educativas de los colegios públicos y rurales. No podemos caer en el síndrome vivir anunciando que tenemos 46 millones de celulares olvidando gravemente que la inmensa mayoría de estos son `prepago` y que la `pérdida de conexión` es frecuente. Hay que seguir trabajando.