Entrar a la Ocde es un imperativo

Santos debe dejarle un buen legado a la economía y es lograr su ingreso a la Ocde para que nos midamos entre los más competitivos

EditorialLR

Colombia está a un paso de entrar a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, Ocde, el llamado grupo de las mejores prácticas en función del desarrollo de los países, al que pertenecen no solo las naciones que han logrado el bienestar social generalizado entre su población, sino otros que van en camino a lograr una mejora sustancial en el nivel de vida de sus sociedades. Hay países de la región que han trabajado mucho para entrar al selecto grupo y lo han logrado después de varios años de empeñarse en esa tarea, como es el caso de Chile y México, pues para merecerlo hay que pasar por 23 comités muy estrictos que evalúan la cultura ejecutiva de cada uno, para ayudar a mejorarla. Prácticas como el sistema laboral, ambiental, educativo, financiero, sistema jurídico, gobiernos corporativos, comercio interno y externo, además de la manera de diseñar políticas públicas en función del desarrollo, son ítems que se tienen en cuenta.

Colombia emprendió ese protocolo de entrada desde hace más de un lustro y seguramente el próximo mayo estará adentro. Ayer, todo parecía indicar que se daría el visto bueno definitivo en el comité número 23, el comercial, pero las cosas no son fáciles y siempre habrá reparos influyentes sobre las maneras como aquí se manejan las cosas económicas y comerciales. El asunto de la chatarrización de vehículos está en veremos; el respeto por las marcas no es cultural; el registro de patentes y el respeto a la seguridad jurídica, hacen parte de los pecados que pocos saben que son pecados; esos son solo algunos de los lunares que se deben ir mejorado para hacer realidad el sueño de convertirse en el país número 36 de ese grupo, que dicho sea de paso no es un bloque comercial, no es un tratado de libre comercio, ni mucho menos es una comunidad de naciones con intereses políticos en una determinada región. Es simplemente un club que comparte buenas prácticas en función de lo que debe ser un país desarrollado que camina en búsqueda de la calidad de vida y el respeto por las instituciones.

Es un imperativo entrar a la Ocde porque es un espacio de discusión único en el mundo en donde los gobiernos y las economías de 35 democracias trabajan como grupo unido para enfrentar los desafíos económicos y sociales de la globalización y al mismo tiempo aprovechar sus oportunidades que brinda la economía de mercado. No puede haber reparos para entrar a esta Organización, al contrario debe haber un pacto nacional político para así llevarlo a cabo.

Argumentan los críticos de la Ocde que “mientras el FMI se especializa en las finanzas, el Banco Mundial en el desarrollo, la OMC en el comercio, la OMS en la sanidad, ¿a qué se dedica la Ocde?”. La respuesta más popular en la literatura del tema plantea que es un organismo que “fabrica ideas de desarrollo (…) tiene el papel de pensar un futuro mejor para las sociedades, no es un negocio de asesorías ni de préstamos multilaterales; sólo se trata de compartir buenas prácticas para el beneficio de todos”. Una suerte de think tank intergubernamental que recibe todo el respaldo de las mejores universidades del mundo y que es un foro de discusión que tiene igual de poder de veto de economías, incluso algunos analistas lo equiparan a las calificadoras de deuda soberana: país que no está en la Ocde, difícilmente atrae inversionistas.

TEMAS


OCDE - Ministerio de Comercio - Ministerio de Comercio, Industria y Turismo - FMI - Banco Mundial