Es un error no apoyar a Ocampo

No está claro por qué el gobierno colombiano no apoya la inédita candidatura del ex ministro Ocampo al Banco Mundial.

Deja mucho que pensar que el gobierno de Dilma Rousseff le esté brindando todo el apoyo a la aspiración del ex ministro colombiano, José Antonio Ocampo, a la máxima dirección del Banco Mundial, como si fuera ciudadano brasileño, mientras que la administración de Juan Manuel Santos le de la espalda a una candidatura de enorme importancia para la economía global como es la de presidir el organismo multilateral más influyente en todos los países. Llama mucho la atención cuál es la razón que justifica que el país esté perdiendo una posibilidad diplomática -casi irrepetible- de sonar en las altas cumbres de la economía.

Es un error no apoyar al ex Ministro de Hacienda en su aspiración que, si bien es difícil de conseguir, tiene algunas posibilidades políticas que bien trabajadas se puede lograr para que un colombiano sea quien ocupe ese cargo por primera vez en la historia, tradicionalmente guardado para ciudadanos estadounidenses. La prensa mundial ha descalificado al más probable sucesor de Robert Zoellick, el surcoreano Jim Yong Kim, quien ha trabajado casi toda su vida en la entidad y no goza de grandes respaldos de las economías emergentes. El candidato del presidente Obama arrancó su campaña por Etiopía, China, Japón, Corea del Sur, India, Brasil y México, para "escuchar opiniones sobre el futuro de la institución en pleno proceso de elección", una tribuna que usa al ser funcionario del Banco Mundial.

El tercer candidato que tiene buena acogida en países africanos es la ministra nigeriana, Ngozi Okonjo-Iweala, quien está promoviendo en foros internacionales la reinvensión del banco de desarrollo multilateral y mejorarlo en la promoción del crecimiento, combatir la pobreza y crear empleo en los países más necesitados. Tal vez la Cumbre de las Américas o el largo periplo por Europa del vice presidente Angelino Garzón en pos de la dirección de la Organización Internacional del Trabajo, no le ha dejado observar al presidente Santos, la importancia de que el ex ministro Ocampo haya sido ternado y las posibilidades diplomáticas que de allí se desprenden. Nuevamente, caemos en el error histórico de no medir los hechos y quedarnos sin jugadores internacionales que le cambien la cara al país.

Zoellick dejará el cargo entre el 20 y 22 de abril y ya no hay mucho tiempo para que nuestro Gobierno Nacional repare su mala posición. Lo más seguro es que el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, tome la vocería técnica y explique las razones de que el voto nacional fuera por el surcoreano y no por el economista colombiano, quizá el más influyente y más importante de los últimos años.