España en las puertas del rescate total

Las economías de la región deben estar atentas al coletazo de la crisis española. Ojo a los inversores golondrina

A estas alturas de la crítica situación española podemos afirmar, sin temor a cometer equívocos, que el problema de su economía no solo estaba representado en las hipotecas impagables; en los casi seis millones de desempleados; en la especulación y la irracionalidad de los mercados; en los números rojos de todos sus bancos; en la nula competitividad de sus productos y servicios en los mercados internacionales; en las históricas pugnas regionalistas de vascos y catalanes; en el cambio de gobierno socialista por uno conservador; el verdadero ‘nudo gordiano’ del asunto español está en la terca resistencia de sus líderes políticos y empresariales para evitar el rescate obligado de sus finanzas.

Cuando una persona, una empresa o un gobierno tiene problemas económicos o financieros de fondo, simplemente tiene que aceptarlos, negociarlos, enfrentarlos y aplicar las recetas y fórmulas que los expertos en las crisis les recomiendan. Primero fue el gobierno de Rodríguez Zapatero y de sus homólogos (en ese momento) de Portugal, Grecia, Italia e Irlanda, quienes en lugar de aplicar correctivos, hace un par de años, se fueron lanza en ristre en contra las agencias calificadoras de riesgos que les rebajaron sus calificaciones ante una inminente hecatombe, no solo de gobernabilidad que los hizo salir de las casas presidenciales, sino de manejo fiscal. Bien lo plantea el analista español, Joaquín Estefanía cuando dice que “hay poco de novedoso en el sufrimiento español: si uno repasa las hemerotecas de hace dos años encuentra la misma tozuda resistencia de los gobiernos de los países intervenidos para evitar el rescate forzado de sus finanzas y parecida presión de los especuladores en contra de los intereses de esos países. La cuestión es qué ha aprendido Europa en este tiempo de agonía”.

Que nadie se llame a engaños: España está a las puertas de un rescate total de su economía, pues una vez aprobado el dinero que necesita el sistema financiero para seguir siendo viable, ahora el eslabón más débil de la economía de ese país es la liquidez de su Tesoro, pues la prima de riesgo es muy alta. “La solvencia exterior es insostenible al precio de la prima de riesgo, lo que se concreta en la cifra que aparecerá en los próximos Presupuestos en concepto de pagos de la deuda pública, cerca del 4% del PIB), la mayor partida de gasto corriente”. La situación no es fácil ni tendrá buen desenlace, y esa situación tan predecible nos lleva a recomendar que se analice con lupa la llegada de “inversionistas golondrina” que han salido de España con algunos recursos para hacer empresa en Latinoamérica sin las garantías necesarias expedidas por su país en crisis. América no puede volver a ser refugio de empresarios aventureros, de inversiones de corta duración y de poca generación de bienestar.