Editorial

Guerra comercial pasa factura a la economía global

El más reciente informe del Fondo Monetario Internacional destapa uno de los mayores temores de la economía, que camina rumbo al estancamiento. Latinoamérica, la más afectada.

Editorial

El intercambio de imposiciones arancelarias y medidas comerciales restrictivas desde Estados Unidos hacia China y la Unión Europea están pasando factura. A la dura advertencia que el lunes hizo la Organización Mundial del Comercio, que enmarcó en la frase: “el panorama general es preocupante”, ante las tensiones comerciales internacionales que están conduciendo a mayores barreras comerciales, mayor incertidumbre y, por tanto, menor crecimiento económico; se sumó ayer la alerta temprana del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las cifras hablan por si solas. La reducción de las proyecciones económicas de las regiones y los países, fue el factor común en la actualización que hizo el FMI de su informe periódico. A nivel mundial, el organismo pronostica un crecimiento de 3,2% para 2019, esto es, 0,1 puntos porcentuales menos que lo proyectado en abril de este año. Aunque en 2020 el panorama mejora un poco, con un repunte en la proyección a 3,5%, la cifra sigue siendo 0,1 puntos porcentuales menor a lo que se pronosticó hace tres meses.

En los mercados emergentes y economías en desarrollo el escenario es el mismo. La proyección de crecimiento económico de este bloque es de 4,1% para 2019, unos 0,3 puntos porcentuales menos a los pronosticados en abril de este año. En las economías asiáticas, la estimación de crecimiento es de 6,2%, con una baja de 0,1 puntos porcentuales. La única zona que aparece en positivo es Europa, cuya proyección aumenta 0,2 puntos este año, pero para ubicarse en un modesto crecimiento de 1%, una cifra que subirá a 2,3% en 2020, lo que es 0,2 puntos menos que los cálculos de hace tres meses.

Ni los gobiernos, ni los Jefes de Estado pueden hacer caso omiso a los mensajes que están enviando los organismos internacionales encargados de analizar el rumbo económico global, hacerlo, sería una torpeza que podría tener un precio muy alto.

Solo basta con revivir las palabras de Gita Gopinath, economista jefe economista del FMI, durante la presentación del informe: “el crecimiento mundial es lento y precario, pero no tiene por qué serlo ya que parte del daño es autoinfligido”.

Y para quienes no encuentran las causas de este complejo escenario, la funcionara agrega: “el dinamismo de la economía mundial está entorpecido por una prolongada incertidumbre en torno a las políticas, debido a que persisten agudas tensiones comerciales pese a la reciente tregua entre Estados Unidos y China, a que han surgido tensiones que amenazan las cadenas mundiales de suministro de tecnología, y a que han aumentado las perspectivas de un brexit sin acuerdo”.

El caso de América Latina es el peor de todos. La región no salió bien parada en este informe, pues fue la zona a la que más se le bajó su proyección de crecimiento económico. Según el FMI, Latinoamérica crecerá este año 0,6%, una cifra que dista mucho (en 0,8 puntos porcentuales) a ese 1,4% que el organismo aseguró hace tres meses que crecería este bloque de países en 2019. El descenso del ánimo inversionista en Brasil, por las reformas estructurales; y la incertidumbre política y alto endeudamiento en México, explican esta caída. Aunque en Colombia, la reducción no fue tan significativa (pasamos de 3,5% a 3,4%), el mensaje debe copiarse para ejecutar las estrategias que nos dejen bien librados de esta posible crisis que se avecina.

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